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lunes, 1 de septiembre de 2014

Barbarismos - Andrés Neuman

EL ALQUIMISTA DE LAS PALABRAS

Al igual que el Diccionario del diablo, de Ambrose Bierce, o el Diccionario de lugares comunes, del francés Gustave Flaubert, en las páginas culturales del ABC Andrés Neuman glosó hace unos tres años una serie de palabras creando un nuevo diccionario heterodoxo que él mismo bautizó como Barbarismos. Ahora, Páginas de espuma rescata aquellas definiciones revisadas y ampliadas por el propio autor para la ocasión.

Las entradas están ordenadas por un riguroso orden alfabético. Y esta es la única semejanza que encontrará el lector con un diccionario al uso. Así, mientras en este las definiciones son rigidas y herméticas, las diferentes acepciones del nuevo diccionario de Andrés Neuman son de todo menos inflexibles. Metáforas, juegos de palabras, ironía, oxímoron, son solo algunas de las figuras literarias que utiliza el autor hispanoargentino para configurar su enciclopedia particular.

El libro se puede estructurar de manera interna en, al menos, tres bloques claramente diferenciados:

1. Aquellas entradas que hablan de la actualidad política y social en la que nos encontramos inmersos. Así, define aborto como “decisión que una mujer toma sobre su cuerpo, como si fuera suyo”; la política es la “campaña electoral ocasionalmente interrumpida por la acción del gobierno; o el empleo es la “interrupción accidental del desempleo”.

2. Las definiciones que versan sobre el mundo de las artes, especialmente con la escritura (escritor: individuo que fracasa en el intento de ser exclusivamente lector) y la música (jazz: asimetría rigurosa).

3. Las entradas que hablan del amor y otros menesteres. Pareja: dúo impar. Beso: palabra articulada simultáneamente entre dos hablantes.

Neuman, capacitado con un don especial para el aforismo y la paradoja, sorprende con este nuevo libro lleno de afiladas y certeras definiciones en las que homenajea el volumen del que precisamente se distancia, el diccionario. Como un alumno aventajado que consigue replantear la tesis de su maestro, el escritor redefine más de mil voces dotándolas de una verosimilitud perfectamente plausible. No creo que sea casual el hecho de que José María Merino, escritor y miembro de la RAE, sea el autor del prólogo. Ni que la portada, con ese dardo (como el de la palabra, de Lázaro Carrter) sumergido solo deje asomar una pequeña parte, como el iceberg de Hemingway, porque la realidad es mucho más poliédrica, porque las palabras no son simples números y sus diferentes combinaciones dan diferentes resultados. Es más, una sola combinación, dan distintos resultados. Así, una misma palabra bajo una distinta mirada, da como resultado una nueva definición.

Solo una persona que conoce a fondo el significado de las palabras y domina el lenguaje es capaz de llevar a cabo este diccionario, muchas de cuyas entradas me parecen más acertadas que las de un diccionario clásico; al menos, mucho más sugerentes y evocadoras, dotando a la realidad más abycta de un nuevo prisma bajo el que mirar nuestro día a día. Algunas de las definiciones propuestas en este libro me las quedo para mí, olvidándome de la definición estricta.

Siempre preocupado por la sintaxis, autor de todo tipo de libros, desde el aforismo a novelas de carácter decimonónico, pasando por libros de relatos y de poesía, se podría decir que esta nueva obra de Neuman es, de alguna manera, la summa literaria del autor, si no fuera porque aún no ha llegado a los cuarenta años y le queda, esperemos que por el bien de la literatura, muchas obras que ofrecer a sus cada vez más numerosos lectores. Nos regocija saber que ha fracasado en su intento de ser exclusivamente lector.

Reseña aparecida en el número 370 de la revista Quimera


miércoles, 12 de septiembre de 2012

Hablar solos - Andrés Neuman

Tras su último gran libro de relatos, Hacerse el muerto, Andrés Neuman regresa a la novela con este Hablar solos, donde retoma el tema de la enfermedad, ya tratado en algunos de los cuentos de su libro anterior, profundizando más en él.

La novela se construye a través de tres voces que monologan: Elena, la madre; Mario, el padre; y Lito, el hijo.

Padre e hijo emprenden un viaje en el camión de su tío transportista. El niño siempre ha querido hacerlo pero hasta entonces era pequeño para realizar el viaje. Ahora que ha cumplido diez años se le permite ir. Pero la verdadera razón por la que va es porque su padre, enfermo de cáncer, quiere pasar un tiempo con su hijo; llevarse ese recuerdo cuando pase lo inevitable.

La madre, por su parte, lleva el peso de la narración. Su soledad presente mientras que la pareja anda de viaje, y viendo su soledad futura próxima, comienza una aventura con el médico de su marido basada en la violencia y la posesión como forma de redención. Además, a través de las lecturas compulsivas encuentra retazos de su vida.

Con una aparente sencillez, Neuman se adentra en la enfermedad, en la forma que tenemos de abordarla, en las consecuencias imprevisibles que ella conlleva. Una novela llena de inteligencia.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Hacerse el muerto - Andrés Neuman

Lo primero que hice después de leerme el último libro de cuentos de Neuman es volver a empezarlo. Por dos motivos:

El primero por su cierta complejidad. Muchos de los relatos aquí recogidos exigen cierto compromiso por parte del lector, así que la mejor manera de atenderlos es volviendo sobre ellos, descubriendo nuevos matices, nuevas fisuras. Ni que decir tiene que algunos de ellos los he leído tres, cuatro, cinco veces. En voz baja, en voz alta, declamándolos...

En segundo lugar, por su variedad, tanto temática como estilística. Lo mismo nos reímos con un cuento absurdo y desopilante, que nos quedamos encogidos en la silla con la congoja apoderándose de nosotros.

Estructuralmente, en este libro se recogen treinta cuentos divididos en seis apartados, más un último apartado donde recoge sus ya famosos dodecálogos. En esta ocasíón, el tercer y el cuarto. Estos, se componen de aforismos sobre el arte de narrar un cuento. Como el propio autor dice: "Los Dodecálogos de un cuentista no son reglas para escribir cuentos; son pequeñas conclusiones en marcha. (...) Desean, en definitiva, ser una forma lúdica de abordar el ensayo."

La primera de esta división se intitula, precisamente: Hacerse el muerto. En estos relatos, sus protagonistas son personajes no muertos, quiero decir, que podrían estar muertos, han rondado la muerte, pero no lo están.  Quizás el último, Después de Elena, cojea un poco por la temática. Sin embargo, en el final, y en la relectura, si que me parece vislumbrar ese "coqueteo" con la muerte, aunque de manera más velada y ambigua.

El segundo conjunto de relatos, Una silla para alguien, es el más íntimo, el más personal. Los cinco cuentos de este grupo giran en torno a la figura de la madre. Tienen un tono más lírico, más evocador. El cuento que da título a este grupo, sobre la ausencia, es sobrecogedor.

En Sinopsis del hogar, la temática está relacionada, en menor o mayor medida, con la familia, en un sentido amplio del término: el paso del niño de la infancia a la adolescencia, un vislumbre de incesto, el primer amor, etc.

Bésame, Platón, recoge algunos de los cuentos más divertidos y surrealistas, como la disertación filosófica que mantienen dos hombres en unos baños en Conversación en los urinarios, o la sed de sexo de Sor Juana en El infierno de Sor Juana.


Monólogos y monstruos, se compone precisamente de eso, de cinco monólogos de cinco personajes dispares.

Por último, en Breve alegato contra el naturalismo, podríamos decir que Neuman juega con las disciplinas artísticas para construir relatos. Así, en Teoría de las cuerdas, se basa en este concepto físico para que el narrador reconstruya la vida de sus vecinos por medio de la ropa que tienden en las cuerdas del patio. En Policial cubista asistimos a un asesinato como si se hubiera producido dentro de un cuadro de Juan Gris.

Nos encontramos, pues, ante un buen puñado de cuentos de diversa índole, con distintos registros, de gran variedad temática. Al fin y al cabo: "la extrema libertad de un libro de cuentos radica en la posibilidad de empezar de cero en cada pieza. Exigirle unidad sería ponerle un candado al laboratorio". Palabra de Neuman.