En busca del tiempo perdido: Por el camino de Swann de
Marcel Proust.
"Mi tía, prima de mi abuelo, en cuya casa habitábamos, era
la madre de esa tía Leoncia que desde la muerte de su marido, mi tío Octavio,
no quiso salir de Combray primero, de su casa luego y, más tarde, de su cuarto
y de su cama, que no bajaba nunca y se estaba siempre echada, en un estado
incierto de pena, debilidad física, enfermedad, manía y devoción. Sus
habitaciones daban a la calle de Santiago, que terminaba un poco más abajo en
el Prado grande (por oposición al Prado chico, el cual extendía su verdor en
medio de la ciudad, entre tres calles)". No creo que haga falta decir mucho más. Es
cierto que hay partes en las que la prosa es de mucha calidad y la capacidad de
observación del autor brilla con luz propia, pero el contenido de la obra, por
lo general, es monótono y aburrido. Interesante para saborear el lado poético
de lo cotidiano y del hogar, para apreciar ciertas observaciones muy atinadas y
para deleitarse con la construcción de algunas frases. La sensación final
(después de leer algo más de 200 páginas) es algo contradictoria, porque por un lado soy
consciente de que detrás hay un buen escritor, hay pruebas de ello en el texto, pero por otro lado,
no puedo negar que el contenido de la narración, en su mayor parte, es soporífero.