Metafísica de los tubos de Amélie Nothomb.
Lo dejé más o menos hacia la mitad y eso que es cortito. La autora te cuenta su infancia en Japón como si ella fuera Dios o, lo que es lo mismo, como si fuera un tubo. El primer sorbito de su caldo absurdo-surrealista-omnipotente entra bien... pero el tono cómico-sabihondo-seudoprofundo que lo impregna todo se me hizo verdaderamente cansino. No hace gracia, no transmite sabiduría y no tiene ninguna profundidad real. La novela es un tubo, sí, el interior está vacío y entras y sales con total tranquilidad y nada cambia.
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Hace 2 horas