Frases y palabros: "aguas pútridas rebalsadas", "le
encenegaban la mente", "al volante de su retaco de coche", "encabalgarla", "las
sombras se adensaban", las plantas "descaecían", "esfuminadas", etc. Que pueden
ser términos correctos o incorrectos, da igual, pero en un texto de 2003
como que no acompañan demasiado. Allá cada cual con su pluma. Aguanté medio libro,
esto es, unas 50 páginas, a trompicones. Un hombre que está punto de morir y
tira de recuerdos. Aparte de las pretenciosidades gratuitas que no aportan nada,
tipo "Saltó atrás a su juventud, a las dudas pascalianas y dilemas suscitados
por la lectura de Kierkegaard", el libro se fundamenta en obviedades y generalidades
que se ponen la máscara de profundidad, véase: "la vida no era sueño sino
alucinación, una alucinación cuya consistencia acrecía conforme se sumaban la
experiencia y los años"... una profundidad abisal, un relato descorazonador, sólo mirar a los ojos de la tinta negra ya acojona (tamaña hondura existencial abarca). Viéndolo desde otro punto de vista, quizás la mayor virtud del texto sea ésa, parecer inteligente y profundo a pesar de no tener nada que decir.
David Lynch: Lynch por Lynch
Hace 1 hora