El mejor relato es el de la tarta de cumpleaños ("Una cosa
pequeña y buena"), los demás... Si algo tiene Carver es la capacidad de invocar
sin nombrar, es decir, conseguir que reflexiones sobre cosas que no aparecen explícitamente
en el relato. Un punto para Raymond. El problema es que las cuestiones que
despierta, en la mayoría de los casos, atienden a factores humanos
intrascendentes. Toda la carga de los relatos recae sobre la emoción o el
efecto que generan, puesto que no expanden tu punto de vista o te proporcionan
alguna idea nueva (del contenido espiritual/metafísico ni hablamos), simplemente intentan darte un coscorrón emotivo apoyándose
en el minimalismo para reflejar el vacío existencial o las zonas grises de la
experiencia. El estilo minimalista encaja a la perfección con lo que se narra,
pero ahí se queda. Que en su época fue revolucionario y rompedor, por supuesto, ahora bien, lo que transmite a efectos de profundidad o relevancia no es nada. Entiendo el logro de
Carver, pero no va más allá de la vida de ciertas personas, se queda en el
aspecto humano, no trasciende la corteza de lo terrenal.
David Lynch: Lynch por Lynch
Hace 3 horas