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12 de febrero de 2016

Qué son las ondas gravitacionales


En física, una onda gravitacional es una ondulación del espacio-tiempo producida por un cuerpo masivo acelerado. Las ondas gravitacionales constituyen una consecuencia de la teoría de la relatividad general de Einstein y se transmiten a la velocidad de la luz. (Wikipedia)

EL UNIVERSAL
viernes 12 de febrero de 2016

Washington.- Equipos internacionales de investigadores anunciaron ayer la primera detección directa de ondas gravitacionales, un avance mayúsculo para la física que abre una nueva ventana al Universo.

El descubrimiento corona esfuerzos de décadas y confirma una predicción efectuada por Albert Einstein en su teoría general de la relatividad de 1915.

Las ondas fueron detectadas en septiembre tras 50 años de esfuerzos, gracias a los instrumentos del Ligo, que miden cada uno cuatro kilómetros.

France Cordova, directora de la Fundación Nacional Estadounidense de Ciencias, explicó que esta observación "marca el nacimiento de un dominio enteramente nuevo de la astrofísica, comparable al momento en que Galileo apuntó por primera vez su telescopio hacia el cielo" en el siglo XVII.

Las ondas gravitacionales son producidas por perturbaciones en la trama del espacio-tiempo por los efectos del desplazamiento de un objeto de enorme masa. El físico Benoît Mours, del CNRS, consideró que el descubrimiento era "histórico" porque "verifica una de las predicciones de la teoría de la relatividad".

Agujeros negros

Por este descubrimiento, los físicos han determinado que las ondas gravitacionales detectadas en septiembre nacieron en la última fracción de segundo antes de la fusión de dos agujeros negros. La posibilidad de una colisión entre estos cuerpos había sido predicha por Einstein, pero el fenómeno jamás había sido observado.

De acuerdo con la teoría general de la relatividad, un par de agujeros negros en que cada uno orbita en torno al otro pierde energía, produciendo las ondas gravitacionales.

Explorar el Universo

Por ello, "las ondas gravitacionales pueden ayudar a explicar la formación de las galaxias", dijo Shoemaker.

"La gravedad es la fuerza que controla el Universo y el hecho de poder ver sus radiaciones nos permite observar los fenómenos más violentos y fundamentales del cosmos, que de otra forma son imposibles de observar", dijo Tuck Stebbins, jefe del laboratorio de astrofísica gravitacional del centro Goddard de la Nasa.

El descubrimiento suscitó gran emoción en la comunidad científica. El profesor de física Tom McLeish, de la Royal Society de Londres declaró que esta noticia lo llena de alegría.

"El último anuncio de una importancia similar se remonta a 1888, cuando Hertz detectó las ondas de radio predichas por James Clerk Maxwell en las ecuaciones sobre electromagnetismo en 1865", escribió.


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21 de noviembre de 2014

Universos y Multiverso 5 - por Daniel Aníbal Galatro


¡Hola, amigos!

Creo que estas reuniones a las que hemos invitado, sin que lo supiesen ni antes ni después, a científicos y pensadores destacados de estos tiempos, están dando muy buenos frutos. Al menos, en mi caso particular, lo que comenzó con un extraño sueño y se convirtió en un comienzo de recorrido por paisajes ideales que buscan explicar universos reales marcó hace apenas unos días la justificación de no menos de cincuenta años de estudio aún cuando no significaron igual volumen de aprendizaje.

"Por ese afán de querer saberlo todo vas a terminar no sabiendo nada", me solían decir. Y en cierto modo tenían razón. Ese afán de querer saberlo todo me condujo a un hoy en el que creo haber descubierto que no hay una meta para el conocimiento sino múltiples piezas ocultas de un rompecabezas infinito. La curiosidad me sigue llevando por los más variados caminos para cada tanto encontrar una pieza más y con las que voy hallando poder imaginar un poco más acertadamente cómo parecería ser el rompecabezas completo, que nunca conoceré demasiado.

Hoy trataremos un tema apasionante: el tiempo.

Según comenta Eduardo Martínez, editor de Tendencias21, el tiempo es una cultura, y la historia del tiempo sigue abierta a nuevas interpretaciones. Esto nos permite comprender que el tiempo es una cultura que evoluciona con nuestros conocimientos.

Por tratarse de un tema más que extenso, voy a prologarlo con una revisión al vuelo de las diferentes concepciones que se aplicaron al "tiempo" a lo largo de la Historia.

Tenemos que remontarnos a la Edad Antigua para encontrar las primeras reflexiones humanas sobre el tiempo. Platón decía que el tiempo es la imagen móvil de la eternidad. Reflejaba el debate de la época entre el tiempo subjetivo (el de cada persona), el tiempo objetivo (cronos o duración de los acontecimientos), y el concepto de eternidad (tiempo inmortal y divino, sin principio ni fin) introducido por Aristóteles.

Las unidades de tiempo más corrientes, como las diferentes épocas del año, o el día y la noche, contribuyeron a introducir en la cultura de nuestros antepasados la mentalidad cíclica asociada a tales fenómenos. Un ciclo sigue al otro en un proceso infinito, cada época no es sino una parte del todo.

Para esta mentalidad cíclica, repetitiva, sin ilusión ni creatividad, el tiempo humano es tan exacto como el del entorno, sin opción a variaciones deliberadas. Todo se considera condicionado por el destino.

Desde estos primeros momentos, la cultura del tiempo combina los elementos objetivo y subjetivo, así como la dimensión de eternidad, en un conjunto de ideas integradoras en las que se entremezclan los ciclos del entorno, las percepciones temporales de cada persona y la noción de que el tiempo se opone a eternidad: según Platón, el tiempo que pasa es la manifestación de una Presencia que no pasa.

La relación entre tiempo y movimiento la señala por vez primera Aristóteles, cuando establece: el tiempo es el número (la medida) del movimiento según el antes y el después. El ser que mide es, para Aristóteles, la conciencia interna del tiempo. Sin embargo, no llega a explicar qué es lo que señala el antes y el después.

Aunque algunos pensadores de la Antigüedad, como Estratón, consideran que el tiempo es una realidad completa en sí misma, otros, como Aristóteles, prefieren concebirlo más bien como una relación, aunque sin llegar a definirlo como exclusivamente subjetivo. Considera que el tiempo es desde siempre una gran paradoja: parte del tiempo es pasado y ya no existe, y la otra parte es futuro y no existe todavía, reflexiona Aristóteles.

San Agustín enfatiza la percepción subjetiva: el alma y no los cuerpos es la verdadera medida del tiempo.

Un salto esencial en la interpretación del tiempo se produce gracias a los profetas del judaísmo, que rompen con la idea del eterno retorno y rechazan la noción de destino implantada por los griegos.
La persona ya no es considerada prisionera de los ciclos y de la fatalidad, sino que se encuentra en peregrinación hacia el futuro y espera con intensidad el próximo cambio del mundo. Es la idea del tiempo lineal, que se contrapone a la idea del tiempo cíclico.

En la época moderna, el tiempo es percibido, bien como realidad absoluta (una realidad completa en sí misma), bien como propiedad de las cosas o también como relación, como decía Aristóteles. El denominador común es la descripción del tiempo como algo continuo, ilimitado, de una sola dirección y dimensión, homogéneo y fluyendo siempre del mismo modo.

Newton profundiza en esta descripción y establece el tiempo como algo absoluto, verdadero y matemático, que transcurre uniformemente. Para Newton el tiempo es sólo una magnitud, una unidad de medida, puesto que en un mundo en movimiento no hay lugar para el presente. Considera que la historia cósmica está ya escrita. El tiempo se inscribe en el espacio, el pasado y el futuro están escritos en el instante presente para el que sepa leerlos.

En la primera mitad del siglo XX, la teoría de la Relatividad Especial de Einstein establece la unión del tiempo y el espacio en un nuevo concepto que evoca a Aristóteles. Hace 2.200 años, Aristóteles afirmó que el tiempo tiene que ser movimiento, uniendo así dos conceptos relacionados entre sí pero que se nos presentaban separados, diferentes.

Einstein establece una revolución conceptual parecida cuando señala que el tiempo es la cuarta dimensión de la realidad. Los objetos no sólo tienen longitud, altura y profundidad, sino que además están inmersos en un proceso temporal inevitable que tiene tanta importancia como las otras tres dimensiones físicas. Espacio y tiempo no son independientes, como tampoco lo son las tres dimensiones del espacio. Seguimos necesitando las cuatro dimensiones para determinar la posición de un hecho, pues no existe el mismo tiempo para diferentes observadores.

Algunos físicos consideran incluso al espacio-tiempo como la matriz de toda la realidad. De hecho, el espacio y el tiempo aparecieron simultáneamente en la evolución del Universo.

La física actual se plantea además que el tiempo puede estar formado por partículas elementales que, al igual que los objetos materiales, percibimos como algo continuo y fluyente a nivel macrofísico (es decir, en la vida cotidiana), pero que, a nivel microfísico (que sólo podemos percibir en el laboratorio), es granulado (está formado por partículas) e irregular (porque tiene periodos de diferentes proporciones). Si esto es así, la misma dualidad onda-partícula aplicable a la luz, valdría también para el tiempo.

Para Einstein la distinción entre pasado, presente y futuro es sólo una ilusión, por persistente que ésta sea. Esta afirmación choca con el sentido común, que nos indica que el tiempo es tan real como la materia y el espacio. Pero, aseguran otros, el sentido común es sólo el conocimiento adquirido por la especie que ha resultado útil en determinados períodos históricos, pero no necesariamente sinónimo de verdad. ¿Es el tiempo una cultura, una ilusión de la especie?

Newton se pensaba que existía un presente universal: dos acontecimientos pueden ocurrir al mismo tiempo en dos lugares diferentes. Sin embargo, la Teoría de la Relatividad establece que no existe ningún momento que tenga validez universal: dos acontecimientos pueden ocurrir simultáneamente para un observador, pero otro observador que se mueva respecto al primero de ellos percibirá esos dos acontecimientos sucesivamente, no al mismo tiempo.

En la vida cotidiana, donde las distancias y las velocidades son demasiado pequeñas para apreciar la Relatividad, no ocurren estas cosas, sin embargo acontecimientos que tienen lugar en lugares muy alejados entre sí pueden estar en el pasado para un observador y en el futuro para otro.

Bertrand Russel afirma al respecto que el orden-tiempo de los acontecimientos depende en parte del observador. Si el concepto de presente es una cuestión meramente personal y sólo tiene significado para el marco de referencia en el que se encuentra el observador, resulta insensato dividir ordenadamente el tiempo en pasado, presente y futuro. La estructuración de los acontecimientos en pasado, presente y futuro no deja de ser una construcción mental sin ningún significado para las ciencias naturales, lo que explica la ilusión a la que se refería Einstein.

El mundo no sucede, simplemente existe, dice el matemático Herman Weyl. La flecha del tiempo la ponemos nosotros. Somos los arqueros que permiten que el Universo tenga una historia con pasado, presente y futuro.

La direccionalidad del tiempo impregna todo el Universo y es la que establece el principio básico de causalidad, origen de cada uno de nosotros. Casi todos los físicos están convencidos de que la causalidad es una ley inviolable de la naturaleza, pero a decir verdad carecen de una demostración que así lo pruebe. No existe en realidad nada en las leyes de la física que exija que la causalidad sea verdadera... La ley de causalidad no es más que la concepción vulgar del tiempo expresada en jerga científica.

Según la Relatividad nosotros somos el tiempo del Universo.

El tiempo irreversible no es una ilusión. El hombre forma parte de esta corriente de irreversibilidad que es uno de los elementos esenciales, constitutivos, del universo.

Las grandes líneas de la historia del universo están hechas de una dialéctica entre la gravitación y la termodinámica.

Para la nueva ciencia del calor, los sistemas disipan energía, son irreversibles y evolucionan hacia el desorden. La evidencia que se desprende de la termodinámica es que, lejos del equilibrio, la materia desarrolla nuevas propiedades: sensibilidad a influencias del entorno, posibilidad de estados múltiples, historicidad de las elecciones adoptadas por los sistemas (se crean nuevos estados irreversibles).

Una de las consecuencias de la termodinámica es que el tiempo no puede ser subjetivo, como sugiere la física de partículas. Según la física del calor, la irreversibilidad es la base de la mecánica cuántica, de la mecánica clásica y de la relatividad, por lo que ya no podemos considerar el tiempo como una aproximación: la relatividad general no da sentido a la irreversibilidad y no puede explicar la gigantesca producción de entropía que caracterizó el nacimiento de nuestro universo.

Según la termodinámica todo discurre realmente del pasado al presente y del presente al futuro de manera inevitable e irreversible.

La inestabilidad, las fluctuaciones y la irreversibilidad, cualidades que descubre la termodinámica, desempeñan un papel en todos los niveles de la naturaleza: la química, la ecología, la climatología, la biología y la cosmología. Desde esta perspectiva, el universo surge de una inestabilidad (no de una singularidad, como expone la teoría del Big Bang), que crea simultáneamente materia y entropía.

Nuestro universo es el resultado de una transformación irreversible y proviene de otro estado físico, no del vacío cuántico. En consecuencia, el universo no está condenado a la extinción, como expone la teoría clásica, sino que puede renacer si la inestabilidad original se llega a reproducir. En el vacío cuántico el tiempo existía en estado potencial.

La física de los sistemas alejados del equilibrio aporta otra novedad: el azar introducido por la física en la mecánica cuántica no se limita al nivel de las partículas elementales, sino que es también una propiedad de la materia a nivel macroscópico, de los sistemas observados por la termodinámica. A nuevos estados físicos de la materia le corresponden nuevos comportamientos.

El universo no sólo no se degrada, sino que aumenta en complejidad con nuevas estructuras que emergen en las estrellas, las galaxias y los sistemas biológicos. El desorden no es sinónimo de caos, sino de reorganización e incremento de la complejidad de los sistemas. Los desarrollos recientes de la termodinámica nos proponen un universo en el que el tiempo no es ilusión ni disipación, sino creación.

Estas reflexiones nos señalan que el debate iniciado por Platón se prolonga todavía, que continuamos viviendo, compartiendo e inventando la historia del tiempo en una persistente especulación metafísica. Sin embargo, al igual que ocurre con nuestras facultades superiores, seguimos sin saber exactamente lo que es el tiempo. Uno de los mayores condicionantes de nuestra existencia, de nuestro conocimiento, de nuestra percepción y de nuestra cultura, es también uno de nuestros mayores misterios.

La vida nos desborda y conduce por senderos en los que el tiempo emerge más como una cultura que evoluciona con nuestros conocimientos, que como uno de los fundamentos metafísicos del mundo real.

Esto es lo que podemos aprender de la historia del tiempo, que sigue abierta a nuevas interpretaciones porque es una historia que construimos nosotros con nuestras inquietudes, investigaciones y reflexiones. Las culturas no son inmutables, sino el vehículo para la creación consciente y constante de estructuras de realidad y, por ello, de futuros probables.

He convocado para un nuevo paseo por el tema a un grupo de científicos italianos. Les presento a Ekaterina Moreva, Giorgio Brida, Marco Gramegna, Vittorio Giovannetti, Lorenzo Maccone y Marco Genovese. Ellos difundieron un estudio acerca de investigaciones acerca del tiempo realizadas con un modelo de universo formado sólo por dos fotones cuánticamente entrelazados. Un universo “de juguete”, como lo llama Yaiza Martínez, escritora, periodista y directora de "Tendencias 21", que revela que el tiempo es una ilusión.

Tómense de sus asientos porque vamos a recorrer un tramo de camino sumamente agitado.

Y comenzaremos partiendo del llamado "entrelazamiento cuántico" predicho por Einstein, Podolsky y Rosen en 1935. ¿Qué expresaron estos caballeros?

Diez años antes, un físico llamado Werner Heisenberg había expresado su "principio de incertidumbre" en el que afirmaba que, en términos de mecánica cuántica, no se puede determinar simultáneamente y con precisión arbitraria ciertos pares de variables físicas. Por ejemplo, no podemos saber al mismo tiempo la posición y la cantidad de movimiento de una partícula.

Expresado en forma simple, si queremos saber dónde está un determinado electrón debemos detener su movimiento y no sabremos su masa y su velocidad. Si deseamos conocer la masa y la velocidad de ese electrón, estará continuamente moviéndose y cambiando su posición.

Ese principio marca una de las diferencias fundamentales entre la física clásica y la física cuántica. En la tradicional no existe un principio parecido mientras que en la cuántica se toma como una consecuencia de los axiomas corrientes en ella. La palabra "axioma" significa «lo que parece justo» o, que se le considera evidente, sin necesidad de demostración. Entre los filósofos griegos antiguos, un axioma era lo que parecía verdadero sin necesidad de prueba alguna.

En 1935, Einstein y sus amigos transformaron ese axioma en una paradoja. Una "paradoja" es una idea extraña opuesta a lo que se considera verdadero o a la opinión general. También se considera paradoja a una proposición en apariencia falsa o que infringe el sentido común, pero no conlleva una contradicción lógica, en contraposición a un "sofisma" que solo aparenta ser un razonamiento verdadero.

El término "entrelazamiento cuántico" fue introducido en ese mismo 1935 por nuestro conocido Erwin Schrödinger (el del famoso "gato") para describir un fenómeno de mecánica cuántica que se demuestra en los experimentos pero inicialmente no se comprendió bien su relevancia para la física teórica.

Un conjunto de partículas entrelazadas (en su término técnico en inglés: entangled) no pueden definirse como partículas individuales con estados definidos, sino sólo como un sistema con una función de onda única para todo el sistema.

El entrelazamiento es un fenómeno cuántico, sin equivalente clásico, en el cual los estados cuánticos de dos o más objetos se deben describir mediante un estado único que involucra a todos los objetos del sistema, aún cuando los objetos estén separados espacialmente. Esto lleva a correlaciones entre las propiedades físicas observables.

Por ejemplo, es posible enlazar dos partículas en un solo estado cuántico de espín (rotación) nulo, de forma que cuando se observe que una gira hacia arriba, la otra automáticamente recibirá una "señal" y se mostrará como girando hacia abajo, pese a la imposibilidad de predecir, según los postulados de la mecánica cuántica, qué estado cuántico se observará.

Esas fuertes correlaciones hacen que las medidas realizadas sobre un sistema parezcan estar influyendo instantáneamente otros sistemas que están enlazados con él, y sugieren que alguna influencia se tendría que estar propagando instantáneamente entre los sistemas, a pesar de la separación entre ellos.

No obstante, no parece que se pueda transmitir información clásica a velocidad superior a la de la luz mediante el entrelazamiento porque no se puede transmitir ninguna información útil a más velocidad que la de la luz.

Sólo es posible la transmisión de información usando un conjunto de estados entrelazados en conjugación con un canal de información clásico, también llamado teleportación cuántica. Mas, por necesitar de ese canal clásico, la información útil no podrá superar la velocidad de la luz.

El entrelazamiento cuántico fue en un principio planteado por Einstein, Podolsky y Rosen como un argumento en contra de la mecánica cuántica, en particular con vistas a probar su incompletitud puesto que se puede demostrar que las correlaciones predichas por la mecánica cuántica son inconsistentes con el principio del realismo local, que dice que cada partícula debe tener un estado bien definido, sin que sea necesario hacer referencia a otros sistemas distantes.

Los sistemas físicos que sufren entrelazamiento cuántico son típicamente sistemas microscópicos (casi todos los que se conocen de hecho lo son), pues, según se entendía, esta propiedad se perdía en el ámbito macroscópico debido al fenómeno de la "decoherencia cuántica", que explica cómo un estado cuántico entrelazado puede dar lugar a un estado físico clásico (no entrelazado). En otras palabras cómo un sistema físico, bajo ciertas condiciones específicas, deja de exhibir efectos cuánticos y pasa a exhibir un comportamiento típicamente clásico, sin los efectos contraintuitivos típicos de la mecánica cuántica.
Por ejemplo en el caso del experimento imaginario del gato de Schrödinger, la interacción de las partículas del gato con el ambiente podrían producir una decoherencia y hacer que la combinación de "gato vivo" + "gato muerto" perdiera coherencia y se transformara en un estado clásico y por tanto tras un lapso de tiempo del orden de ħ² (10⁻⁶⁵ segundos) el gato estuviera dentro de la caja efectivamente vivo o muerto, pero no en una superposición de ambos. La decoherencia es pues muy importante para explicar por qué muchos sistemas físicos macroscópicos tienen un comportamiento tan diferente de los sistemas que exhiben efectos cuánticos.

Por 1980 se llegó a la conclusión de que la existencia del tiempo depende de la existencia de los relojes. Así el tiempo nace con el entrelazamiento cuántico.

La física moderna intenta fusionar las leyes de dos “universos”: el macrocoscópico, y el de las partículas atómicas y subatómicas. Actualmente, describe así la realidad a través de dos vías: la mecánica cuántica‎, que explica lo que sucede a escala microscópica; y la relatividad general, que da cuenta de lo que sucede en el resto del cosmos: a los planetas, a los agujeros negros, etc.
Pero ambas descripciones no terminan de combinar bien. Desde que las ideas de la mecánica cuántica se expandieron, a partir de la primera mitad del siglo XX, parece que son incompatibles.

A mediados de la década de los años 60 del siglo pasado, los físicos John Wheeler y Bryce DeWitt buscaron una solución a este dilema. Su ecuación resolvió uno de los problemas fundamentales de la combinatoria entre las dos interpretaciones de la realidad antes mencionadas, pero hizo emerger un segundo y muy serio problema: expresaba un universo estático, “sin tiempo”, algo que a todas luces no existe.

En 1983, los teóricos Don Page y William Wootters propusieron una solución a este segundo problema basada en el “entrelazamiento cuántico”: si tienes dos peces (o partículas) en un mismo charco y éstos se unen tan íntimamente que alcanzan un estado “entrelazado”, cuando pases uno de ellos a otra charca, ambos seguirán reaccionando de la misma manera, aunque ya no estén juntos. Así, si el primero es pescado, el segundo saltará igualmente fuera de su charca.

Este extraño comportamiento de las partículas subatómicas entrelazadas –al que Einstein denominó “acción fantasmal a distancia”- provoca que éstas no puedan definirse a partir del entrelazamiento como partículas individuales con estados definidos, sino como un sistema. El entrelazamiento cuántico hace que las partículas pasen a tener una “misma existencia”, a pesar de encontrarse espacialmente separadas.

Page y Wootters demostraron matemáticamente entonces cómo el entrelazamiento cuántico podía usarse para medir el tiempo. Su idea era que la manera en que un par de partículas entrelazadas evoluciona es un “reloj”, una medida del cambio o la evolución de éstas.

La medición a través del entrelazamiento podría hacerse de dos maneras, propusieron.

1- comparando los cambios en dos partículas entrelazadas con un reloj externo, independiente del universo donde esas partículas habitasen (algo así como un “observador-dios” o un "superobservador"). En este caso, las partículas aparecerían completamente inalterables (como si el tiempo, en este escenario, no existiera).

2 - medir el cambio o la evolución “desde dentro”. Un observador situado dentro del universo de las partículas entrelazadas compararía su evolución con el resto del cosmos. Esa evolución constituiría una importante medida del tiempo.

Por primera vez, un equipo de científicos ha conseguido poner a prueba las teorías matemáticas sobre la medida del tiempo de Page y Wootters en un sistema físico “de juguete”, es decir, compuesto sólo por dos fotones.

Recordemos que, en física moderna, el fotón es la partícula elemental responsable de las manifestaciones cuánticas del fenómeno electromagnético. Es la partícula portadora de todas las formas de radiación electromagnética, incluyendo los rayos gamma, los rayos X, la luz ultravioleta, la luz visible (espectro electromagnético), la luz infrarroja, las microondas y las ondas de radio. El fotón tiene una masa invariante cero, y viaja en el vacío con una velocidad constante . Como todos los cuantos, el fotón presenta tanto propiedades corpusculares como ondulatorias.
Para la luz visible, la energía portada por un fotón es de alrededor de 4×10–19 julios; esta energía es suficiente para excitar un ojo y dar lugar a la visión.

Además de energía, los fotones llevan también asociado un momento lineal y tienen una polarización. Siguen las leyes de la mecánica cuántica, lo que significa que a menudo estas propiedades no tienen un valor bien definido para un fotón dado.

Volvamos a Italia, y a nuestros científicos invitados. El experimento que analizaron fue hecho de la siguiente forma:

Por un lado, los científicos, del Instituto Nacional de Investigación Meteorológica de Turín, en Italia, midieron el sistema de ambos fotones entrelazados desde “fuera” del universo de éstos, como haría un observador externo (el superobservador).

Por otro, usaron uno de los dos fotones entrelazados a modo de “observador” del otro fotón o como “reloj”. Con éste midieron el estado (la polarización u orientación vertical u horizontal) del segundo fotón, mientras ambas partículas atravesaban dos vías independientes y de grosores variables, con los que se afectó a la polarización de los fotones y, por tanto, a su evolución. La medición fue posible porque el estado del primer fotón reflejaba el del segundo, merced al entrelazamiento cuántico. Recordemos aquí el ejemplo de los peces en las charcas.

El resultado fue el siguiente: en el primer caso (medición externa), el sistema observado resultó estacionario. En el segundo caso, en cambio, se registró un comportamiento oscilatorio (del segundo fotón), esto es, una evolución del segundo fotón que resultó una medida del tiempo.

Estas constataciones, aunque evidentemente no dan una respuesta definitiva, nos trasladan una vez más a cuestiones que llevan siglos en la mente de filósofos y de científicos: ¿qué es el tiempo? ¿Existe el tiempo sin un reloj que lo mida?

Finalizan expresando que la reflexión humana sobre el tiempo se remonta a Platón y, evidentemente, aún no ha concluido. No será fácil retroceder nuestro reloj al "cero absoluto" para confirmar el Big Bang y la posibilidad de creación simultánea de todo el Multiverso. Es más, aún ni siquiera sabemos si existió ese comienzo de "lo que es" o ha estado desde siempre.

Espero haber logrado mi objetivo inicial: crear dudas nuevas para destruir antiguas certezas.
Volveremos sobre el tema, seguramente, más de una vez. Porque si me dicen que han comprendido todo perfectamente me estarán mintiendo amablemente, pensando que es la respuesta que deseo escuchar. No lo es. Será más que suficiente haber despertado en ustedes el interés por conocer más acerca de eso llamado "tiempo" y que, para este encuentro, se ha agotado. Si es que el tiempo existe realmente, si tuvo o no un comienzo y tendrá o no un final, si es que puede agotarse en este o en otros universos.

Hasta la próxima.

Daniel Aníbal Galatro
Noviembre 21 de 2014
Esquel - Chubut - Argentina


Al índice:
http://complejoculturalgalatro.blogspot.com.ar/2014/11/universos-y-multiverso-indice-por.html


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18 de junio de 2010

Teorías de la mecánica cuántica

Autor: Oswel Albarran
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La mecánica cuántica conocida también como mecánica ondulatoria en alguna de sus interpretaciones es una de las ramas principales de la física que explica el comportamientode la materia y de la energía.
Su campo de aplicación pretende ser universal (salvando las dificultades), pero es en el mundo de lo pequeño donde sus predicciones divergen radicalmente de la llamada física clásica.
De forma específica, se considera también mecánica cuántica, a la parte de ella misma que no incorpora la relatividad en su formalismo, tan sólo como añadido mediante teoría de perturbaciones.
La parte de la mecánica cuántica que sí incorpora elementos relativistas de manera formal y con diversos problemas, es la mecánica cuántica relativista o ya, de forma más exacta y potente, la teoría cuántica de campos que incluye a su vez a la electrodinámica cuántica, cromodinámica cuántica y teoría electrodébil dentro del modelo estándar y más generalmente, la teoría cuántica de campos en espacio-tiempo curvo.
La única interacción que no se ha podido cuántificar ha sido la interacción gravitatoria.

La mecánica cuántica es la base de los estudios del átomo, los núcleos y las partículas elementales siendo ya necesario el tratamiento relativista pero también en teoría de la información, criptografía y química.

Conviene anotar que la física es una ciencia natural que estudia las propiedades del espacio, el tiempo, la materia y la energía, así como sus interacciones. La misma demuestra que la Materia es todo aquello que ocupa un lugar en el espacio y en física, la energía es aquella con capacidad para realizar un trabajo, también se refiere a un recurso natural y la tecnología asociada para explotarla y hacer un uso industrial o económico del mismo.

Continúa en:
Mecánica Cuántica - Teoría, historia, principales autores y aplicaciones

http://www.monografias.com/cgi-bin/jump.cgi?ID=144256
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20 de mayo de 2010

La paradoja de los gemelos y cuestiones afines


*La paradoja de los gemelos (o paradoja de los relojes), propuesta por Albert Einstein, es un experimento mental que analiza la distinta percepción del tiempo entre dos observadores con diferentes estados de movimiento. Los protagonistas son dos gemelos, y el primero de ellos hace un viaje en una nave espacial a velocidades cercanas a la velocidad de la luz. El otro se queda en la Tierra. Al regresar, el viajero es más joven que el gemelo terrestre debido a los efectos de la Teoría Especial de la Relatividad. Pero desde el punto de vista del viajero, el que se mueve alejándose es el que quedó en la Tierra, y el gemelo de la nave es quien tendría que envejecer más rápido. ¿Cómo se resuelve la paradoja?

Esta contradicción originó un buen dolor de cabeza a los físicos, y el mismo Einstein se ocupó de ella. Actualmente existen varias formas de explicar esta paradoja, ninguna de las cuales está exenta de una buena dosis de matemáticas y formulaciones físicas. En primer lugar, debemos considerar que estamos ante un problema que, aunque pueda parecerlo, no es simétrico. La nave espacial sufre aceleraciones al iniciar el viaje, al frenar en su destino, etc. Por lo tanto, cuando adoptamos como sistema de referencia la nave, no estamos utilizando un sistema de referencia inercial y la Relatividad Especial no se aplica en él. De hecho, debido a limitaciones como esta, Einstein desarrolló la Relatividad General, que sí se aplica a los sistemas no inerciales. Una de las consecuencias de esta teoría es que los efectos de un campo gravitatorio y de una aceleración son indistinguibles. Si te encuentras encerrado en una nave espacial sin ventanas que acelera a 1 g, no podrías distinguir si te encuentras en la superficie de la Tierra o en el espacio. El otro efecto de la Relatividad General es la dilatación temporal que se produce en presencia de un campo gravitatorio, que se hace más importante cuanto mayor sea su intensidad.


*Podemos considerar al cosmonauta ruso Avdeyev como el cronoviajero más grande de todos los tiempos, puesto que gracias a sus constantes desplazamientos por el espacio, el soviético ha conseguido avanzar hacia el futuro. En realidad han sido 0.02 segundos pero por ahora posee el récord mundial de viajes en el tiempo. No sabemos que habrá encontrado este hombre 2 centésimas de segundo más allá. No mucho, pero el dato no deja ser fascinante y sorprendente a la vez.

*La “paradoja del viaje en el tiempo”, también conocida como “la paradoja del abuelo”, consiste en una persona que viaja al pasado y mata a su abuelo antes de que este conozca a su abuela y puedan concebir a su padre. Por lo que el viajero nunca ha nacido y, mucho menos, pudo haber viajado en el tiempo para eliminar a su antepasado. Esto implica que tanto su padre, como él, en realidad sí pueden existir, por lo que podría viajar y matar a su abuelo, y así una y otra vez. Esta paradoja suele ser utilizada para negar la posibilidad de los viajes en el tiempo, pero muchos creen que solo restringe lo que se puede hacer en un viaje al pasado.


Recomendamos visitar la fuente de información:
http://www.neoteo.com/
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23 de febrero de 2010

Restauración de la Física Clásica - Una polémica visión del tema

Enviado por José Miguel Ledesma
a monografías.com

Según su autor, esta monografía constituye una explicación novedosa de la incongruencia entre la física de Newton y la electrodinámica de Maxwell cuya errónea interpretación descarriló la física hasta la teoría de la relatividad de Einstein. El entendimiento de este artículo y la realización del experimento que se describe conducirán a la restauración de la física clásica conduciendo a su redil los fenómenos que no logra reunir la física moderna.


Sobre el experimento que reivindica la validez general del principio de relatividad de Galileo

La verdadera interpretación del experimento de Michelson-Morley (por nombrar el más conocido y utilizado para justificar el advenimiento de la teoría de la relatividad restringida), es diametralmente opuesta a la aceptada por el común de los científicos desde hace décadas: lo que en realidad expresa el resultado de esta experiencia es la validez universal del principio de relatividad de Galileo y de las leyes de Newton.

Nada personal tengo contra los físicos pero aunque estos se exasperen siento la responsabilidad de decirles que su juicio sufre de aberración congénita.

La razón de esta escalofriante realidad, dado que de ellos depende nuestra visión del Universo, es la hipótesis del "espacio absoluto", que por un tiempo se denominó "éter" y hoy: "espacio-tiempo".

Por causa de Einstein, el espacio concebido como un ente concreto no fue en realidad extirpado de la física sino reciclado con propiedades ilógicas y quimérico apodo.

Este sempiterno y subyacente supuesto universal, opuesto sin remedio al principio de relatividad, parecería emitido de modo persistente desde los archivos más antiguos de sus psiquis, y es causa -para darle alguna explicación a tamaña desventura intelectual- de que sus modernas cortezas cerebrales no logren fundar conciencia de que lo demostrado en dicho experimento es la relatividad de la velocidad de la luz, que esta sí depende del estado de movimientode la fuente y/o del observador y que transparencias y espejos se comportan como nuevas fuentes.

Esta legítima explicación ya había sido propuesta hace más de un siglo ni bien conocido el imprevisto resultado de dicho experimento, pero hubo de sucumbir bajo el enorme peso del referido preconcepto.

No sería necesario extenderse más ya que está todo dicho: por no aferrarse en su momento a la lógica conclusión de que cristales y espejos cambian la velocidad de la luz, ahora vivimos en los tiempos de la relatividad einsteiniana. Tan enraizada está hoy esta teoría y tan renuentes a revisarla los que viven de ella que pareciera ser tarde para dar marcha atrás. Hoy los físicos se niegan terminantemente a escuchar argumentos en su contra.

No obstante, Einstein tenía razón en muchas otras cosas: en que la estupidez humana no tiene límites, por ejemplo.

"¿Cómo diablos revertir esta situación? ¡Qué se puede hacer!"

En vista de que no hay modo en que la lógica atraviese la barrera de prejuicios, sumado a la creencia en que la física moderna está más allá de su jurisdicción, no parece haber esperanza de que una argumentación destinada a rescatar a los físicos del error en que se encuentran logre su objetivo -durante diecinueve años las conclusiones aquí expuestas han sido automáticamente calificadas de erróneas sin haber sido su lectura siquiera considerada. Pero a la larga o a la corta la verdad saldrá a la luz y espero que podamos verlo, porque este punto de vista tiene a favor que fundamenta un sinnúmero de experimentos posibles para su verificación, muchos de ellos realizables con recursos caseros como el de este informe. Algún grupo de adolescentes, con más ganas que dinero, podría construir diversos aparatos que derribarían el paradigma vigente.

Por mi parte he realizado algunas pruebas con dispositivos lamentables. No he hecho más por circunstancias que no tiene sentido enumerar aquí (falta de tiempo y colaboradores, más que nada). El alentador resultado observado es insuficiente, a mi juicio, para convocar a una demostración. (Cuando los hermanos Wright hicieron la primera exhibición de su aeroplano, no todo el mundo fue convencido de que el aparato en realidad voló... y cuando Galileo pretendió que algunos personajes importantes de su época constataran por sí mismos sus observaciones mediante su telescopio, se negaron totalmente).

No obstante difundí por Email el resultado de mi experimento para ver si conseguía entusiastas que me ayudaran a mejorarlo y no obtuve el menor eco.

Este experimento es inmune a las estrambóticas interpretaciones que padecen los realizados hasta ahora: bajo condiciones adecuadas la Naturaleza respaldará con seguridad el análisis que a continuación desvela la fatuidad del edificio teórico corriente, lo cual es lapidario para la relatividad einsteiniana ya que impugna su principio de constancia de la velocidad de la luz.

Este dispositivo demuestra, sin dar lugar a otra interpretación, que la luz directa emitida por un arco voltaico consta de mayores y menores velocidades de la que hoy es considerada única...

La monografía completa en;
http://www.monografias.com/trabajos64/restauracion-fisica-clasica/restauracion-fisica-clasica.shtml?news
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12 de octubre de 2007

Paco entrevistó a Einstein

Paco está siempre dando vueltas por nuestra redacción. En realidad, es el encargado de ir a buscar la merienda para todos al bar de la esquina, pero esa tarea la decidió realizar él y solamente lo compensamos con una gaseosa o un café y con un sándwich de salame y queso.
Aunque sospechamos más de una vez que la vocación de Paco era el periodismo, de cuyos secretos no había logrado aún revelar ninguno, según creíamos.
Hoy se nos apareció con una novedad, junto a una fotografía y a un libro que apoyó sobre el escritorio del jefe.
-"¿Todavía están tratando de entrevistar a algún famoso?" - dijo, sabiendo perfectamente que ése era un objetivo de máxima hasta ahora nunca alcanzado por nuestro modesto equipo.
-"Pues sí," - respondimos. - "Pero los científicos famosos no andan por allí para que los encontremos con facilidad".
Paco sonrió con suficiencia.
-"Para que los encuentren ustedes, no. Pero para que Paco los encuentre..."
Lo miramos con desconfianza y sorpresa.
-"¿Has encontrado alguno?" - preguntamos.
Una sonrisa iluminó su rostro.
-"¿Les suena Alberto Unapiedra?" - dejó caer.
Negamos con la cabeza.
-"¿Y Albert Einstein?"
-"Nos suena como que murió en 1955." - indicó el jefe. - "En Princeton, Estados Unidos".
Comenzamos a alejarnos, resto de sándwich en una mano y medio vaso de gaseosa en la otra.
-"Acabo de estar con él". - dijo lentamente. - "Y no parecía muerto, ni un poquito. Estaba como en esta fotografía que venía dentro del libro que me regaló.".
Y nos mostró la que ven al comienzo de esta nota.
-"Esa es de hace décadas" - le explicamos. Pero el jefe decidió seguirle la broma.
-"¿Y pudiste entrevistarlo? - preguntó.
-"Afirmativo. Y me dio esa foto y ese libro." - respondió mientras extraía del bolsillo de su chaqueta mi grabador periodista (¡mi grabador periodista!) tomado sin mi permiso del cajón de mi escritorio.
Y se sentó en mi sillón, puso el grabador en el centro de la mesa y lo echó a funcionar. Así todos, con una curiosidad no fundamentada por ninguna razón valedera, prestamos una creciente atención al diálogo que emergía del aparato.
Lo transcribo sin comentarios, pues no se me ocurre nada. Además, era breve. Alguien con acento más de Madrid que de Ulm respondía calmadamente las preguntas del repórter, que no era otro que el propio Paco, el que vivía dando vueltas por nuestra redacción. Aquí va.
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-"Uno, dos, tres, probando. Buscando un científico famoso para entrevistar, encontré en un aula de la escuela de nuestro pueblo a un señor con cara de sabio. No es lo mismo, pero quizá sirva para practicar periodismo. ... Usted es parecido a Einstein, ¿sabía?"
-"No soy parecido. Soy Alberto Einstein."
-"Descendiente de..."
-"Ni descendiente ni ascendiente. Soy el Alberto Einstein a quien dice que me parezco."
-"¡Naaaa! Si ése murió hace mil años..."
-"Cincuenta y dos, para ser más exactos. Ese mismo."
-"A ver si sabe... ¿cómo es el rollo ese de la relatividad?"
-"Es difícil explicarlo en fácil... ¿cuál es su nombre?"
-"Francisco... pero me llaman Paco."
-"Bien, Paco, para que lo entiendas... Antes se creía que si todas las cosas materiales del universo se aniquilaran, el tiempo y el espacio permanecerían siendo lo que son. En cambio, según mi teoría de la relatividad, el tiempo y el espacio desaparecerán junto con las cosas. ¿Comprendes?"
-"Nada. Pero usted debe ser Einstein o alguien así porque habla en difícil."
-"Veamos, Paco. El tiempo, eso que mides con tu reloj, y el espacio, lo que mides con una cinta métrica, por ejemplo, están determinados por los cuerpos celestes: estrellas, planetas, etcétera. Tu ya sabes que un día..."
-"Es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta sobre su eje, según aprendí en la escuela."
-"Y un año..."
-"Es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta alrededor del Sol."
-"¡Muy bien, Paco! Entonces el tiempo y el espacio existen porque existen la Tierra, el Sol y el resto de los astros. Pero..."
-"¡Siempre hay un pero! ¡Justo cuando estaba comprendiendo!"
-"El tiempo no es una medida absoluta sino que varía cuando cambia la velocidad del cuerpo sobre el cual se lo mide."
-"¿Si voy más rápido, el tiempo no avanza igual que si voy más despacio?"
-"Tú lo has dicho. Si tú viajaras en un cohete, digamos, a 200.000 kilómetros por segundo..."
-"Se me daría vuelta el estómago y vomitaría hasta lo que comí la Navidad pasada."
-"Puede ser, pero ese no es el tema de mi explicación. Si viajaras a esa velocidad, tu tiempo se retrasaría mucho con respecto al de la Tierra."
-"¿Y yo cómo me daría cuenta de eso?"
-"No te darías cuenta hasta que regresaras a la Tierra. Allí saldrían a recibirte tus tartaranietos, pues si para ti hubiera transcurrido un año, en la Tierra habrían pasado cien o doscientos."
-"Mire, don Einstein o quienquiera que sea. Yo sé que no soy un muchacho culto ni mucho menos. Hasta dicen que soy algo tonto, pero no a tal extremo de tragarme esa bola. Si usted no quería hablar conmigo me lo hubiera dicho. Pero no este jueguito de hacerme entrar como un caballo para tomarme el pelo."
-"Toma, Paco, este libro que te dirá lo mismo que acabo de decirte. Es una traducción al español del que escribí en mi juventud, allá por 1905. Y te confesaré la verdad. Estoy muerto pero no lo estoy."
-"¿Otra de sus bromas con la relatividad?"
-"Algo así. Porque cada vez que alguien me nombra, me recuerda, habla de mí y de mis teorías, lee mis libros, revisa mis conclusiones, revivo. Como hoy, en que nos cruzamos porque seguramente tú pensabas en mí."
-"Es verdad, don. Justamente buscaba algún científico famoso para refregárselo en la cara a los muchachos de la redacción. Y seguramente pensé en usted, porque es conocido hasta por los ignorantes como yo."
-"La ignorancia es una enfermedad que se cura aprendiendo. Adiós."
-"¡Oiga, Alberto, no se vaya! ... ¿Dónde está? ... ¡Desapareció! ... Me voy corriendo a la redacción. Y les llevo la foto y el libro. Primero apago esto porque..."
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Una nota de Paco
transcripta y comentada
por Daniel Galatro
Oct/2007


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