Sargento Penia Teniar
A
Capitán Erifel de Aster
A fecha de 14.02.1501 D.F.
Estimado capitán Erifel. He aquí el informe de la situación a día de 14.02. Estamos sitiados en la fortaleza de Barad Terer. Solo quedamos 500 valientes soldados ante un enemigo de más de 4.000 efectivos. Todos luchamos con valentía y honor, pero las fuerzas se nos van. Pedimos refuerzos, mientras tanto esperaremos cumpliendo con nuestro deber. Lucharemos hasta que ninguno de nosotros se tenga en pie.
Le querría pedir un favor mi señor. Como sabe, la Escrivá y esposa mía Ilionor, se encuentra sirviendo en el mismo campamento que usted. Seria importante para mí que le diga lo siguiente: Que siempre estaré a su lado. Entre los bosques, los ríos, los poemas y los libros eternos. Que el sueño de algún día vivir en el bosque de las luces azules, de alguna manera, se hará realidad. Que sus sueños nunca se acaben, y que siga mirando más allá de donde alcance su vista. Que cuando llegue a Barad Terer no verá un halo de muerte, sino un halo de un mundo mejor… Un principio.
Hay tantos sitios de este mundo que quiero visitar mi señor. Ahora es cuando me doy cuenta que podría haber hecho disfrutar más de la vida a mi esposa, a mis amigos… a mi alma. Daria lo que fuera por un paseo por los bosques de nuestra tierra. ¿Soy un buen sargento, mi señor? ¿Qué les puedo decir a las familias de estos hombres y mujeres que están aquí codo con codo conmigo? ¿Mi dios Fargus me recogerá en su seno?
Ya veo la ola de fuego que se acerca, mi señor. Veo a mis soldados preparándose. Saben que no volverán jamás, y aun así… tienen esperanza. He de acabar el escrito mi señor. Mi espada brilla sabiendo que hoy será la última gran batalla. El estandarte lila con el roble en el centro ondea suavemente a pesar de la tormenta.
Dígale a Ilionor que en el claro del robledal antiguo, bajo las raíces del roble blanco, hay un poema para ella.
Ha sido un honor servirle, mi capitán.
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Capitán Erifel de Aster
A fecha de 14.02.1501 D.F.
Estimado capitán Erifel. He aquí el informe de la situación a día de 14.02. Estamos sitiados en la fortaleza de Barad Terer. Solo quedamos 500 valientes soldados ante un enemigo de más de 4.000 efectivos. Todos luchamos con valentía y honor, pero las fuerzas se nos van. Pedimos refuerzos, mientras tanto esperaremos cumpliendo con nuestro deber. Lucharemos hasta que ninguno de nosotros se tenga en pie.
Le querría pedir un favor mi señor. Como sabe, la Escrivá y esposa mía Ilionor, se encuentra sirviendo en el mismo campamento que usted. Seria importante para mí que le diga lo siguiente: Que siempre estaré a su lado. Entre los bosques, los ríos, los poemas y los libros eternos. Que el sueño de algún día vivir en el bosque de las luces azules, de alguna manera, se hará realidad. Que sus sueños nunca se acaben, y que siga mirando más allá de donde alcance su vista. Que cuando llegue a Barad Terer no verá un halo de muerte, sino un halo de un mundo mejor… Un principio.
Hay tantos sitios de este mundo que quiero visitar mi señor. Ahora es cuando me doy cuenta que podría haber hecho disfrutar más de la vida a mi esposa, a mis amigos… a mi alma. Daria lo que fuera por un paseo por los bosques de nuestra tierra. ¿Soy un buen sargento, mi señor? ¿Qué les puedo decir a las familias de estos hombres y mujeres que están aquí codo con codo conmigo? ¿Mi dios Fargus me recogerá en su seno?
Ya veo la ola de fuego que se acerca, mi señor. Veo a mis soldados preparándose. Saben que no volverán jamás, y aun así… tienen esperanza. He de acabar el escrito mi señor. Mi espada brilla sabiendo que hoy será la última gran batalla. El estandarte lila con el roble en el centro ondea suavemente a pesar de la tormenta.
Dígale a Ilionor que en el claro del robledal antiguo, bajo las raíces del roble blanco, hay un poema para ella.
Ha sido un honor servirle, mi capitán.
autor José Peña Cuaresma (Wizard), del blog La taberna encantada
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