Gente Maja

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lunes, 2 de noviembre de 2009

Recordando a Kate


"Katharine Hepburn inspira porque habla directamente al corazón de una manera muy inteligente. La razón por la que ha conservado ese poder es que durante el útlimo medio siglo ha proporcionado - sobre todo - un tesoro de imágenes que representan valores humanos imperecederos: valor, independencia, verdad, idealismo y amor. Ella es lo romántico."

-¡Por Dios! - exclámó Kate-. No soy lo romántico. Esa es Marilyn.

-No -repliqué- Monroe es sexo y objeto de deseo...y una víctima. Usted me dijo que siempre que la había visto le había recordado una "hoja solitaria arrastrada por el viento".

- La Garbo, entonces -propuso Kate.


- No -dije- Creo que ella es el misterio...y también una víctima.

- Bueno, entonces no entiendo que quiere decir.

- Eva Lovelace, Jo March, Terry Randall con sus aspiraciones artísticas -dije-. Alice Adams con sus ambiciones sociales; Linda Seton, Tracy Lord, Tess Harding, Pat Pemberton, Bunny Watson, golpeadas por el amor, Rosie Sayer, Jane Hudson, Lizzie Curry, todas desesperadas por el amor; Mary Tyron, Christina Drayton, Ethel Thayer, incluso Leonor de Aquitania, todas recordando la gloria temprana de su amor. ¿No lo ve? Todas son soñadoras, creen en lo que hacen, son aventureras, mujeres valerosas que permanecen fieles a sí mismas pero logran cambiar y crecer y aportar algo a los otros. Eso es lo que quiero decir con lo romántico.

-De acuerdo -dijo-. No discutiré con usted.

-Bien, fantástico.


-¿Siempre ha de tener la última palabra?


-Sí.


[Recordando a Kate, de A. Scott Berg]

Recordando a Kate es una biografía de A. Scott Berg, sobre su amiga Katharine Hepburn. Me parece que es muy importante recalcar que Scott Berg era su amigo, porque ésta biografía más que eso, una biografía donde un autor recopila información sobre la vida de alguien, es una gran ventana a los recuerdos de Berg sobre Katharine, a las conversaciones que ambos mantuvieron durante dos décadas, a los casi cien años de vida personal y siete décadas de vida profesional (la más larga de una actriz en la historia), una vida que ella guardó celosamente hasta su muerte, pues la única condición que Katharine puso a Berg era que su biografía fuese publicada cuando ella muriese pues pensaba que las biografías eran la aceptación del fin de la vida profesional, y ella sólo estuvo dispuesta a bajarse del escenario a los 85 años, cuando sus problemas de salud empezaron a hacer grandes estragos en su estoica vitalidad.

Recordando a Kate es la biografía más no-biografía que he leido, pues está construida con los recuerdos y las conversaciones de la propia Kate, reflejando su personalidad, sus pensamientos sobre la vida, sobre su vida, sobre su carrera profesional, sobre sus valores y sus principios, que no eran pocos, y de esta forma el autor parece ser un mero transmisor de lo que él vivió al lado de Kate, una mujer fuerte, valiente, decidida, de gran y fuerte carácter, independiente y sobre todo muy, muy inteligente. Además de la única actriz ganadora de 4 premios Oscar (de los que no recogió ninguno, fueron donados al Empire State Building de Nueva York. Hepburn admitió siempre que, si no iba a recogerlos, no debía tampoco tenerlos.) y 12 nominaciones.

Hoy me despido con estas dos frases:

Frank Capra
: Hay mujeres y luego está Kate

George Cukor: Hay actrices y luego está Kate


¿Hace falta que diga que es mi actriz favorita o se me ve el plumero ya bastante?

Enlace del video del tributo de la Academia a Katharine Hepburn en el año 2004:

http://www.youtube.com/watch?v=DbgSq35Y-dg

Enorme...

martes, 6 de octubre de 2009

¡Por el amor de Dios!... ¡Bette Davis!



A la mañana siguiente entrevisté a Blanche Sweet, una de las primeras estrellas del cine mudo -su carrera empezó en 1909-, en su pequeño apartamento del centro de la ciudad. A punto de cumplir ochenta y ocho años, aún era una mujer bella, perspicaz y de lengua afiladad. Estaba llena de felices recuerdos de su época como una de las primeras actrices de Samuel Goldwyn. Pero asimismo le entristecía el modo en que su carrera había caído en picado con los primeros pasos del cine sonoro. Tras pensarlo un poco, afirmó con orgullo que su carrera, que había durado casi veinte años, en realidad era más larga de lo que cualquier otra actriz podría pedir en el medio, en cualquier época. -Ni siquiera las grandes- dijo-pueden durar más. Algunos hombres consiguen permanecer más tiempo, pero en el caso de las mujeres siempre es una cuestión de juventud. Pickford y Garbo supieron abandonar a tiempo. Gish se convirtió en una actriz de carácter; Crawford pasó a ser un dibujo animado, interpretando a asesinas de hacha. Y Bette Davis hacía anuncios de zumo de naranja. ¡Zumo de naranja, por el amor de Dios!-exclamó- ¡Bette Davis! Solo se me ocurre una -dijo Blanche Sweet- que consiguió cruzar el campo de minas y es...

-Sé a quién se refiere -dije sin revelar mi reciente relación-, y aún pisa fuerte.


A. Scott Berg.

Extracto de la biografía de Katharine Hepburn, Recordando a Kate.



Como he expuesto justo arriba, esto es un trozo del libro que estoy leyendo ahora, una biografía de Katharine Hepburn. La biografía se publicó en el año 2003 pero esa entrevista a Blanche Sweet tanto como las realizadas a la propia Katharine fueron realizadas en los años ochenta, por si no os salen los calculos o las formas de los verbos en presente. Y no es que el escritor tardara veinte años en escribirla, sino que la propia Kate expuso su deseo de que esta biografía no fuese publicada hasta su muerte.


De este testimonio saco dos conclusiones:

1) Que Katharine Hepburn ha sido la mejor actriz que ha pasado por el cine, cosa que llevo pensando ya muchos años.
2) Que odio el zumo de naranja y Bette Davis era extraordinaria.


Bette Davis, we love you.