"El vértigo es una sensación de falta de estabilidad o de situación en el espacio. El paciente siente que las cosas dan vueltas a su alrededor o que es él quien gira alrededor de las cosas. Generalmente es de carácter rotatorio y se puede acompañar de manifestaciones vegetativas."
El vértigo, algo muy común en muchas personas, en diferentes grados, es el responsable del comienzo de esta brillante pelicula de Hitchcock de 1958.
Lo que comienza con una escena policiaca en la que vemos una persecución por los tejados de la ciudad de San Francisco, donde el detective Scottie Fergusson (James Stewart) resbala en una cornisa y, su compañero, al intentar salvarle, cae al vacío, se convertirá en un thriller psicológico, una historia fantasmagórica, un amor romántico en el sentido que la palabra romántico tenía en el siglo XIX, la historia de una obsesión, de unos miedos, de un crimen. Quién sino Hitchcock podría haber fil/firmado esta pelicula.
Es la segunda vez que la veo y cada vez me gusta más. No entraré en el debate de si era o no la mejor pelicula del director británico, porque personalmente no soy capaz de decidirme entre ésta, Psicosis, La ventana indiscreta, Con la muerte en los talones, Rebecca, Recuerda, o Los Pájaros, las que he visto y las que me faltan por ver, pero desde luego Vertigo está valorada como una de las mejores peliculas de todos los tiempos.
El vértigo del protagonista y los remordimientos de la caída al vacío de su compañero hacen que Scottie se retire del cuerpo. Será entonces cuando un amigo de la infancia requiera sus servicios como detective para vigilar a su esposa que creé poseida, a juzgar por sus extraños actos, por una misteriosa dama del siglo XIX que se suicidó debido a una depresión. A partir de aquí, Vertigo capta toda nuestra atención y nos vapulea de vez en cuando con giros inesperados. Nada es lo que parece en esta pelicula, nada ni nadie.
La habilidad de Hitchcock para crear misterio y suspense es digna de un genio. Y si a un genio le sumamos otro genio, un actor como James Stewart, esto ya son palabras mayores.
James Stewart encarna el papel de Scottie, el detective atormentado por sus obsesiones, de cuya vida privada no sabemos nada. Sólo conocemos su miedo a las alturas y a una amiga tras la cual se esconde una historia de amor fracasada (algunos dicen que Scottie era impotente y que esa impotencia se refleja en el bastón que siempre suele llevar o en las alusiones a la torre de la misión)
Sea como fuere, el personaje de Scottie va sacando a relucir sus miedo interiores y obsesiones a lo largo de todo el metraje, hasta que al final no reconocemos muy bien al Scottie del principio de la pelicula. Stewart se desliza del detective amigable al hombre enfermizo y obsesionado, demostrando una vez porque era y siempre será uno de los mejores con esa aparente facilidad.
Al otro lado del ring en cuanto a interpretaciones se refiere tenemos a Kim Novak. La esencia de mujer casi podriamos decir "hitchcockniana". Una mujer fría, seductora, sobria, distante. El personaje de Kim también evoluciona a lo largo de la pelicula (pero sobre esta evolución mejor no cuento nada) y según dicen, es el mejor papel que la actriz realizó. Correcta en su difícil papel, incluso le exigían un ritmo al hablar, aunque al empezar la pelicula no me convenció demasiado, después no te imaginas a nadie más en el papel de Madeleine. Entre ella y Stewart realizan un trabajo que muchos actores y actrices deberían visionar más de una vez para aprender algo.
El technicolor también ayudó mucho a esta pelicula. Su fotografía de Robert Burkes en la que destacan el rojo y el verde (como la escena en la que Scottie ve a Madeleine por primera vez en el restaurante) y sobre todo las imágenes que se suceden en la pesadilla de Scottie son una maravilla.
Aparte del color, la fotografía de las peliculas de Hitchcock siempre son impactantes, siempre te deja con un nudo en el estómago cuando quiere y en el momento que quiere con planos sutiles que revelan algo, que esconden algo, y que a mi, personalmente, y dicho vulgarmente me pone los pelos de punta, como la escena en la que aparece el cuadro de Carlotta y a continuación el plano del peinado de Madeleine.
Los planos en los que Hitchcock nos hace ver lo que ve el protagonista cuando siente vértigo se realizaron aumentando el zoom y alejando la cámara. Posiblemente no hubiera sido necesario que tuviesemos que ver la sensación que tenía Scottie cuando estaba en las alturas para que nos gustase la pelicula, pero ahí está, con los medios y el ingenio de un director en el año 58.
Esto es sólo un ejemplo de una pelicula muy cuidada, mimada hasta el extremo en la que según dicen, es la pelicula más personal de Hitchcock. Algunos dicen que la obsesión de Scottie por Madeleine es un reflejo de la obsesión de Hitchcock por Grace Kelly.
Y además si al ya magistral arte de Hitchcock le sumamos una música como la que compuso para esta pelicula Bernard Herrmann, que también le puso música a Psicosis, ya no se puede rizar más el rizo. Bueno si, un final impactante, en el que los miedos, obsesiones y remordimientos aparecerán de golpe de una forma absolutamente inesperada.
Siempre se puede hablar más de Vertigo pero no diré nada más porque me da la sensación de que cada detalle que desvele puede estropear la pelicula y quien la haya visto me entenderá. Así que lo mejor será que la disfruteis por vosotros mismos. No os defraudará.
Saludos.