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miércoles, 11 de agosto de 2010

La Calumnia (Different) 1961


¿Hasta que punto puede un rumor, infundado o no, destruir las vidas de las personas?, ¿hasta que punto tenemos que negarnos a aceptar lo que somos por lo que piensen un puñado de pueblerinos mojigatos?.

Se dice que Hollywood es una fábrica de ilusiones. Y, desde luego, de ilusiones es de lo que vamos a hablar hoy, pero del término ilusión como percepción distorsionada de la realidad o esperanza infundada. La esperanza infundada de los censuradores y productores de Hollywood de que todas sus estrellas fuesen heterosexuales, católicos, apostólicos y romanos.

Todo el mundo se llevó las manos a la cabeza cuando se estrenó en 1961 una película que fue calificada como drama psicológico, llamada La Calumnia, película que aborda temas tan peliagudos para la época como el lesbianismo, lo que pueden llegar a generar unos rumores infundados por parte de una niña diabólica y cómo destrozar una vida en cuestión de días.


La Calumnia
ya había sido presentada al público con varios disfraces. En 1934, esta obra teatral de Lillian Hellman fue interpretada bajo el nombre de The Children's Hours. Lillian Hellman escribió otras obras como Julia o La Loba, que interpretó para Broadway la actriz Tallulah Bankchead y para el cine Bette Davis, a las órdenes también ésta última de William Wyler.

En 1936, el propio director de esta revisión de 1961, William Wyler, realizó una versión anterior de la misma obra llamada These Three, mucho más descafeinada que la de los años 60. En esta anterior versión de 1936 la censura eliminó toda insinuasión lésbica.
En la versión de los años sesenta, Wyler se vió obligado a cortar numeroso material donde se hiciera referencia explícita o implícitamente a la homosexualidad de Martha (Shirley MacLaine) para conseguir la aprobación de la Motion Picture Production Code.

No es de extrañar pues que muchos actores y actrices se vieran obligados a representar una farsa de su vida privada de cara al público. Para ello, se crearon los llamados "matrimonios lavanda" o "matrimonios blancos" que se volvió muy popular en los años 20 cuando la imposición de las cláusulas morales en los contratos de actores y actrices de Hollywood, causó que algunas estrellas homosexuales contrajeran matrimonios por conveniencia para proteger su reputación pública y mantener sus carreras. De esta forma, se casaban entre sí actores y actrices homosexuales así como un actor/actriz homosexual con su contrario heterosexual. En el caso de los últimos, a los homosexuales les servía para lavar su imagen y al heterosexual para conseguir influencias, prestigio o una vida más acomodada. Los casos más sonados pueden ser los del matrimonio de Cary Grant con Mary Martin. Al público, que Mary Martin y Janet Gaynor, la esposa de Randolph Scott, se fueran juntas de vacaciones y disfrutaran de lo que se denominaba entonces "charla entre mujeres" le pareció encantador.

Claro que si tan mal vista estaba la homosexualidad tanto entre hombres como entre mujeres, las mujeres disfrutaban de lo que en aquella época se denominaba "matrimonio de Boston" o lo que es lo mismo, dos mujeres viviendo juntas de forma independiente sin apoyo o soporte masculino.
Sin embargo, cuando los rumores de que Cary Grant y Randolph Scott compartían algo más que una amistad (compartieron una casa en la playa los fines de semana durante años) la RKO dio a elegir a Grant entre Scott o la renovación de su contrato. Grant eligió el contrato.

Cary Grant y Randolph Scott

Famoso también fue el caso de Joan Crawford, que cuando se casó con Douglas Faribanks Jr, su carrera se impulsó y a ella entre cócteles y fiestas con los peces gordos de la industria se le olvidó que había sido la reina de los clubes de lesbianas de Berlín en los años 20, con permiso de la Dietrich.

Ahora, yo misma me estoy basando en rumores mientras formo el preámbulo para hablaros de esta pelicula. Por supuesto nunca se confirmó que Cary Grant fuese homosexual o bisexual (de hecho se casó cinco veces) y tampoco Joan Crawford confirmó nada sobre su condición sexual, de hecho se casó cuatro veces.
Sin embargo, Crawford pertenecía a lo que se llamó El Círculo de Costura, (The Sewing Circle) un grupo privado de mujeres homosexuales y bisexuales de Hollywood que exisitó durante las décadas de 1920 a 1950 al que pertenecieron además de Joan Crawford, Greta Garbo, Marlene Dietrich, Barbara Stanwick o Claudette Colbert, algo parecido a lo que fue El Círculo de Bloomsbury al que pertenecieron Virginia Woolf y Vita Sackville-West.

Marlene Dietrich y Claudette Colbert

Como sus peliculas, los rumores sobreviven a la propia vida del actor o actriz. Parece no tener marcha atrás, porque cuando se lanza un rumor, aunque se demuestre lo contrario siempre quedará un atisbo de duda. Eso es precisamente lo que les pasa a las dos protagonistas de La Calumnia, Martha (Shirley McLaine) y Karen (Audrey Hepburn), dos amigas desde la universidad que con mucho esfuerzo han logrado montar y ser las directoras de su propia escuela para niñas. Karen está a punto de casarse con su prometido, Joe Cardin (James Garner) hasta que un día castigan a una de las alumnas, Mary (Karen Balkin) que se venga de ellas contandole a su abuela una mentira, o una verdad a ciegas, sobre las dos directoras de la escuela, a partir de un comentario que ha oído y que ella ha distorsionado. Cuando el rumor se va extendiendo y llegando a oídos de los padres de las alumnas, Martha y Karen se quedan solas, marginadas y apartadas de la comunidad. Todo el mundo cree que son amantes, aunque nadie se ha molestado en preguntarles si eso es cierto o no. El rumor termina con sus trabajos y sus vidas.

Para ver esta pelicula del gran William Wyler, debeis despojaros de vuestra condición de espectadores del siglo XXI porque, si no lo haceis, os resultará una pelicula un tanto exagerada. Los resultados catastróficos del rumor unido a las actuaciones excesivamente teatrales en ciertos puntos, sobre todo las de la niña Karen Balkin, que curiosamente fue su primera y última película, hacen que la historia resulte demasiado exagerada, no estoy segura de hasta que punto.

Los giros inesperados de la historia mantienen al espectador en lo que yo denominaría casi "alerta felina". Tengo que decir que antes de verla ya sabía un poco de que iba la pelicula. Pero debo decir que aunque la creía predecible, al principio pensé una cosa, después pensé otra pero nunca sabes hasta el final si la calumnia era infundada o no o que pasará en el siguiente minuto, casi como en un libro de Agatha Christie. Y, sobretodo, el final es inesperado cuando ya no te esperas que pueda pasar nada más interesante.


Las interpretaciones de Shirley MacLaine y Audrey Hepburn son arriesgadas, cargadas de una carga sentimental y una angustia que oprimen al espectador. En lo que se refiere a Audrey debo decir, que despues de ver muchas de sus peliculas, no entiendo porque se la sigue relacionando con papeles de pija y ñoña. Sus interpretaciones en La Calumnia, Historia de una monja, Desayuno con diamantes o Sola en la oscuridad descubren que era muchísimo más que una cara bonita y un icono de no sé que moda. La escena final donde
sale del cementerio del entierro de Martha después de su suicidio con la cabeza bien alta mientras todos los que las han marginado no se atreven ni a acercarse a ella es realmente emotivo y doloroso.

Shirley MacLaine destila una montaña rusa de emociones. Es transparente pero a la vez nunca sabes muy bien lo que piensa. A veces te hace dudar y otras veces ves muy claro lo que está pasando por su mente, pero nunca sabes lo que pasará. ¿Será verdad eso de que los niños y los borrachos nunca mienten, por muy perversos que sean los niños y muy borrachos que estén los borrachos?

Shirley McLaine ajustandole las cuentas a Karen Balkin fuera de cámara.

Aprovecho lo de decir que es una pelicula muy teatral, en cuanto a escenarios y actuaciones, centrando toda la atención en el diálogo y las expresiones de los personajes, para que si teneis la oportunidad la veias en V.O.S porque si ya el doblaje español de por si es a veces desmesurado en teatralidad, cuando les dan pie, llega a producir cierta risa por mucho drama que la pelicula nos quiera transmitir. Confieso que una vez mi cuerpo se elevó, literalmente, del colchón donde estaba viéndola porque me asustó un grito de Martha, es decir, de la dobladora de Shirley. Como es lógico, después vinieron las risas, y la magia del drama se esfumó.

Doblajes aparte, Shirley reconoció años más tarde que no sabe como pudo interpretar a alguien así porque según dijo: "(...)alguien que se rechaza de una forma tan cruel a sí misma; el guión debería haber defendido a su personaje, ella debería haber luchado por su humanidad en lugar de condenarse a sí misma."

James Garner, que interpreta al prometido de Karen, Joe Cardin, es el único que cree que el rumor es infundado. O eso creen ellas y él mismo. Al final, hasta el prometido de Karen tiene dudas de si su novia es lesbiana.
Joe es el personaje que intenta poner un punto de cordura en toda esta situación que se les va de las manos y que está destruyendo la vida de su prometida, la de su amiga y la suya propia.

Hepburn, Garner y McLaine

Pero ninguno de los tres consiguió una nominación al Oscar. Fue Fay Bainter, la ganadora de un Oscar a la mejor actriz de reparto por Jezabel la que consiguió una nominación interpretando a la abuela que pone en alerta a los demás padres.

Desde luego fue una más que justa nominación. Si tuviese que elegir a la mejor actriz de la pelicula esa sería Fay Bainter. Siempre se suele olvidar a esta actriz a la sombra de estrellas como Audrey Hepburn y Shirley McLaine y, al menos en este caso, me parece una injusticia.

Otra de las nominaciones al Oscar fue la de dirección artística.


Estamos ante otra de las maravillas que creó William Wyler, en su, aunque no última película, ocaso cinematográfico, basándose desde luego en la obra original de Lillian Hellman, que siempre reprochó que la industria cinematográfica censurase su obra original, al parecer basada en una experiencia personal, de esa manera, y a la que Wyler le rindió justicia dos veces, según veía que la censura le iba permitiendo un poco más de margen en 1939 y 1961. La industria le dio la razón nominando el guión original a un Oscar.

Moraleja de hoy: Si los que hablan mal de mi supieran lo que pienso yo de ellos, hablarían aún peor.

Y si, sé que estais pensando que lo pienso, Audrey Hepburn y Shirley McLaine hubiesen hecho una pareja estupenda.

Un saludo a todos y no olvideis votar por vuestros directores favoritos :)

lunes, 14 de junio de 2010

El Apartamento (The Apartment) 1960

Hola a todos. Antes de empezar a escribir sobre la gran pelicula que hoy me he decidido por fin a comentar, me gustaría deciros que mi ausencia de un mes de este blog y de los vuestros, ha sido por falta de tiempo debido a un cambio de empleo y por tanto cambio de horarios, además de más horas de trabajo. Esta es mi quinta semana en mi nuevo trabajo, así que tras el periodo de adaptación que he tenido vuelvo a nuestro blog (gracias White Gold por mantenerlo vivo) y a los vuestros con energías renovadas.


Muchas veces he estado tentada de escrbir sobre esta pelicula. Una pelicula sobre la que es muy difícil escribir porque, como expliqué en su momento cuando hablé de Eva al Desnudo, es la pelicula favorita de muchos cinéfilos. Pero que mejor día que hoy, en su cincuenta cumpleaños, para hablar sobre El Apartamento.

Esta mañana mientras desayunaba, un programa matinal daba la noticia, 50 años del estreno de una pelicula por la que no pasa el tiempo.

Dos veces he visto esta obra, inspirada en Breve Encuentro (1945) de David Lean. Wilder, su director y co-guionista, junto con I.A.L. Diamond, tuvo que esperar 15 años a que se relajara la censura para contar la historia de C.C Baxter (Jack Lemmon), un oficinista gris que alquila su apartamento para encuentros sexuales a sus superiores de la oficina.

La historia, a priori, no puede parecer más simple, pero a pesar de estar calificada de comedia romántica, El Apartamento es más que eso, mucho más, es una severa crítica social a la vida y costumbres sexuales de EEUU, personalizadas en el modo de vida que llevan los jefes de Baxter; y a la corrupción del sistema capitalista, donde los más influyentes abusan de los que están por debajo en la cadena de poder.

La amoralidad de Baxter, también fue criticada en su dia, un tipo que asciende como la espuma en su trabajo a causa de dejar su apartamento a los jefes para que comentan infidelidades. Y no sólo asciende, sino que está contento con el método a través del cual lo ha hecho.

C.C Baxter (Jack Lemmon), amoral o no, despierta en el espectador cierto sentimiento de ternura y simpatía (por no decir lástima). En realidad no se sabe si alquila el apartamento para conseguir un ascenso, porque le hace falta dinero (no recuerdo que le paguen por el alquiler) o simplemente quiso hacerle un favor a un compañero y el tema se le fue de las manos.


La escena en la que Baxter se prepara para cenar y ver Grand Hotel (cosa que al final resulta imposible) es muy descripitiva de la vida del pobre Baxter.

Jack Lemmon, que solía interpretar para Wilder los papeles de hombre corriente, le da al personaje un tierno toque de humanidad.
Consiguió hacer inolvidable e imperecedero a un tipo tan corriente como podemos ser cualquiera de nosotros, con un trabajo normal, un amor platónico y una cena con pollo y pelicula con anuncios. Nada de superhómbres guapos, altos, inteligentes y millonarios. Por eso Lemmon no era un actor corriente.

El amor platónico de C.C. Baxter era Fran Kubelik (Shirley MacLaine), una de las ascensoritas de la empresa donde Baxter trabaja. Una chica corriente, con cara angelical y de la que se enamora, o a mi me da esa sensación, cuando uno de sus compañeros le dice lo difícil que es la chica. Nunca acepta salir con nadie. Su única transgresión a la vista es su nuevo corte de pelo a lo garÇon que, dicho sea de paso, le queda muy bien.

MacLaine interpreta perfectamente el papel de chica, podríamos decir, un poco "mosquita muerta" que esconde sorpresa.


Baxter se prenda de aquella chica formal y simpática, hasta que descubre en la fiesta de Navidad que Fran no es tan inocente como parecía, que es la amante de su jefe (Fred MacMurray) y que, por si eso fuera poco, es la mujer a la que lleva a su apartamento.

Entonces la chica que tanto idolatraba el pobre Baxter se cae del pedestal. Y es cuando empieza a tener problemas de conciencia, ¿debe seguir manteniendo su actual puesto en el trabajo a costa de dejarle la llave del apartamento a su jefe para que mantenga encuentro sexuales con la chica a la que secretamente ama?



Jack Lemmon, Shirley MacLaine y Fred MacMurray

Pues al final y visto lo visto, parece que la comedia de historia simple no era tan simple. Crísticas sociales de costumbres, de forma de vida, de sistemas políticos, dilemas de conciencia se mezclan en una pelicula que comienza siendo una comedia satírica, se transforma en un drama y termina siendo una comedia romántica.


Y cuando de pronto parece que Baxter da por pérdida a Fran y su vida vuelve a la normalidad aparece otro peliguado tema en la pelicula, el suicidio. Y es que Wilder no dejaba de clavar astillas a la sociedad en la menor ocasión. Si no quereis temas que se consideren inmorales o difíciles de tratar, tomad dos tazas.


El Apartamento
, a pesar de su temática ciertamente peliguada para la época, se llevó cinco Oscar, mejor pelicula, director, guión, dirección artística y montaje y está considerada la última película auténticamente realista de Wilder y la continuación de La Tentación Vive Arriba, que también tendrá su lugar en este blog.


Aunque la pareja Lemmon - MacLaine no convencia a su director, los años y el público se han encargado de confirmar que la elección no puedo ser más acertada y el final, simple y delicioso siempre será parte de la historia del cine.

Y a tí, ¿porqué te gusta El Apartamento?