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martes, 8 de febrero de 2011

Con Faldas y a lo (Wilder) 1959


Me gustaría poder decir algo malo para poder decir algo nuevo de ésta pelicula.
"Some Like It Hot" o como se tradujo en este país, "Con Faldas y a lo Loco" es una auténtica gozada desde el primer minuto al último.

Por si hay algún extraterrestre que aún no haya visto la pelicula, "Con Faldas y a lo Loco" nos cuenta la historia de Joe (Tony Curtis) y Jerry, (Jack Lemmon) dos músicos que se quedan sin trabajo al descubrir la policía el local ilegal (debido a la Ley Seca) en el que trabajan. Por si fuese poca desgracia haberse quedado sin fuente de ingresos, son testigos de la matanza del día de San Valentín de 1929. Gracias a un despiste de los asesinos logran escapar y deciden camuflarse en una orquesta femenina que viaja a Florida. Joe se convierte en Josephine y Jerry en Daphne. Allí conocerán a la cantante de la orquesta, Sugar Kane (Marilyn Monroe o Norma Jeane, que es un nombre que me gusta bastante no sé porqué...) una chica con fijación por encontrar un marido millonario pero que siente debilidad por los saxofonistas sinvergüenzas.


Por dónde empezar a desglosar las virtudes de ésta comedia, considerada por el American Film Institute como la mejor comedia de todos los tiempos y la como la número 14 mejor película de la historia.

El guión, adaptado por Billy Wilder (director, co-guionista y co-productor) y I.A.L. Diamond partiendo de una historia de Robert Thoeren y Michael Logan para la comedia alemana de 1951 "Fanfaren der Liebe" que cuenta la historia de dos músicos que se unen a una banda de señoritas y mantienen idilios con la cantante de la banda, es insuperable.

Wilder y Diamond introdujeron a la mafia en la historia, ya que querían que los músicos tuvieran razones de peso para travestirse y camuflarse en una orquesta femenina, pues Wilder quería que sus personajes masculinos fuesen acaloradamente heterosexuales para que su estancia en el tren rodeados de tentaciones fuese un verdadero tormento.

Qué mejor razón de peso para huir que tener a la mafia en los talones y qué mejor tentación que el, por entonces, símbolo sexual, Marilyn Monroe.

El talento de Marilyn como actriz ha sido y será siempre cuestionado. Yo siempre he sido muy reacia con las peliculas protagonizadas por Monroe. Creo que tenía una vis cómica muy buena pero dejó que el personaje le consumiera artísticamente. Pero, al parecer, Marilyn no era la chica alegre y despreocupada que reflejan la mayoría de sus películas.
La chica que tenía un don para la comedia tuvo una terrible infancia empezando por el abandono de su padre, el desequilibrio y posterior abandono de su madre, al menos una decena de familias adoptivas, dos violaciones (una de ellas por parte de su propio tio) y un matrimonio forzado a los 16 años para no ir al orfanato.
Fuese más rubia tonta o rubia lista, hay que tener un cerebro bastante bien puesto para superar todo esto.

"Tiene algo. Es una adorable criatura. No lo digo en el sentido evidente, en el aspecto quizá demasiado evidente. No creo que sea actriz en absoluto, al menos en la acepción tradicional. Lo que ella poseé, esa presencia, esa luminosidad, esa inteligencia deslumbrante, se perdería en un escenario. Es tan frágil y delicada que sólo puede captarlo una cámara. Es como el vuelo de un colibrí: sólo una cámara puede expresar su poesía. Pero el que crea que esta chica es simplemente otra Harlow o una ramera, o algo por el estilo, está loco..." (Constance Collier, profesora de interpretación de Marilyn Monroe (Extraído del libro "Retratos" de Truman Capote)

Yo sigo descubriendo a Marilyn Monroe (y si no que se lo digan a los 40 euros que me gasté el viernes en un pack de peliculas suyas) y estoy de acuerdo con Constance Collier en esa luminosidad que unos pueden llamar actuar y otros chispa. En el caso de "Con Faldas y a lo Loco" cumple el cometido de su papel que es el de tener ese punto de inocencia y sensualidad que enamora a Joe y a Jerry. Además de tener su momento canción con "I Wanna Be Loved By You" o "I'm Through With Love"




Otro tema era el de la memoria. Para poder hacer esta película, Wilder pegó literalmente trozos de papel con las frases de la actriz por todo el decorado. Parece ser que no fue al único director al que le dio quebraderos de cabeza con este tema.

Os dejo un video que he encontrado donde se ve las dificultades que tenía Marilyn para memorizar los guiones. El primer minuto muestra las equivocaciones de Marilyn en la pelicula "Something's Got To Give". Si quereis ver el resto del video también merece la pena. Contiene filmaciones espontáneas de Marilyn durante más equivocaciones y descansos del rodaje así como varias fotos. Por cierto que tenía una sonrisa preciosa cuando le salía natural, mejor que actuando.





Además, parece que el equipo al completo tuvo que sufrir la imputualidad de la actriz que por aquel entonces estaba embarazada.


Pero, en mi opinión, ni siquiera la luminosidad de Marilyn pudo eclipsar al gran Jack Lemmon que realiza un trabajo impecable como la risueña e inocente Daphne. Para mi, uno de los mejores papeles cómicos que se han interpretado nunca.

Creo que jamás podré dejar de reirme con la escena del tango.




A partir de esta película Lemmon se convirtió en el actor fetiche de Billy Wilder.
Son numerosas las escenas desternillantes protagonizadas por Jack Lemmon pero las más míticas son la del tango y la del anuncio de su compromiso con Osgood Fielding III tocando las maracas.

Wilder enseñando a Lemmon a bailar el tango.


Su compañero de reparto, Tony Curtis no le iba a la zaga aunque al ser de los dos personajes el que más incómodo se siente vestido de mujer no resulta tan hilarante como Jack Lemmon.

Tony Curtis interpreta a Joe y a Josephine y es un saxofonista mujeriego y machista que va a probar en su propia piel lo que es ser una mujer y que un baboso como él no te deje en paz. Conocerá de primera mano como Josephine los sentimientos de Sugar Kane y aprenderá que una mujer no es un mero objeto.


Se cuenta que tuvo el poco acierto de decir que "besar a Marilyn fue como besar a Hitler".


Wilder dando una lección de pasión a sus actores.

Mención especial merecen Joe E. Brown que interpreta al vejete millonario que corteja a Daphne y George Raft que se auotoparodia interpretando el papel de gángster que tantas veces había interpretado en los años 30.

El momento en el que aparecen los botines blancos de "botines" es un gran recurso, sobre todo al final. Los que hayáis visto la película ya entendereis lo que quiero decir.


El guión no pierde agilidad ni ritmo en ningún momento. Mantiene la atención y las risas con chispeantes e ingeniosos diálogos que, sin hacer una crítica a la sociedad, como nos tiene Wilder acostumbrados, muestran una visión humorística de la época a través de diferentes alusiones. Por ejemplo, como mencioné antes a la Ley Seca, referencias cinéfilas a Valentino y Ramón Novarro, ironías como la seguridad de la bolsa (aunque la pelicula es del año 59, los hechos transcurren durante 1929, el año del crak de la bolsa) u homenajes a las peliculas de gánsters de los años 30.


Aunque Wilder pudo filmar en technicolor decidió no hacerlo y filmar en blanco y negro dado que el maquillaje de los hombres resultaba algo grotesco en el technicolor.


Hay muchas cosas de los Oscar que no entiendo pero el que ésta película nominada a mejor director, actor (Jack Lemmon), guión adaptado, fotografía y dirección artística, sólo se llevara el Oscar a mejor vestuario supera mi capacidad de entendimiento.


La última frase "Nadie es perfecto" la escribió Diamond la noche antes de terminar el rodaje e insitió en que era divertida por lo inesperada. Desde luego, no se imaginaría que el propio Wilder la escribiría en su lápida.



Saludos =)

lunes, 20 de septiembre de 2010

La tentación vive arriba (The seven year itch) 1955


Podemos decir que La Tentación vive arriba derribó todos (o casi todos) los conservadurismos de los años 50, pues su visión de la infidelidad conyugal fue un escándalo para la época, pero además de ello, nos encontramos ante una satírica y divertida comedia romántica (la más picante desde los inicios del cine) con el mayor icono sexual de Estados Unidos, y probablemente, del cine; es más, la sexualidad de Marilyn inflamó a los censores y provocó una gran polémica que estigmatizó su vida privada, pues mostraba a una Marilyn en su papel más sugestivo hasta entonces.



Richard Sherman (Tom Ewell) es un editor de mediana edad que se queda solo en Manhattan en los calurosos días de verano tras enviar a su esposa e hijo a pasar unos días de vacaciones a Maine... pero todo cambia cuando al apartamento de arriba se traslada una joven y guapa chica (Marilyn Monroe) que provocará que la imaginación de Sherman se desborde.



Basada en la comedia para Brodway de George Axelrod sobre el romance que mantiene un hombre casado con su atractiva vecina, Hollywood no pudo desaprovechar tal éxito teatral y no llevarlo a la gran pantalla. Pero en los años 50 el cine no gozaba precisamente de la libertad artística del teatro, pues todas las películas eran pasadas por la guillotina del famoso Código Hays.

Los censores dijeron que toda la película violaría todos los códigos de producción, ya que el adulterio, según rezaba el famoso código "no sería motivo de comedia o risa."



Pero para Billy Wilder esta película era un reto irresistible ante el cual no podía evitar enfrentarse. No era la primera vez que el director burlaba a los censores, pues en Días sin huella o Perdición se tratan temas tan polémicos como el alcoholismo, el adulterio o el asesinato.

La 20th Century Fox tenía un as en la manga en forma de una diosa sexual de 28 años llamada Marilyn Monroe, que, hacía solo dos años posaba desnuda para la revista Playboy. Así cuando la Fox obtuvo los derechos de la obra la atención se centró en su coprotagonista. El papel de Richard Sherman era el de un tipo normal, por eso la producción rechazó a galanes de la talla de Gary Cooper; querían a un tipo corriente (no especialmente guapo) pero con un toque cómico. Wilder pensó en el actor que lo interpretaba en el teatro, Tom Ewell, pues sabía que ante Marilyn él encarnaba la esencia del personaje.



Pero volvamos al Código Hays: los censores habían eliminado cualquier referencia explícita a la infedilidad y el adulterio, y así la obra carecía de sentido, pues en la obra de teatro el protagonista tenía un romance con su vecina durante la ausencia de su esposa, luego se sentía culpable y eso daba pie a una serie de hechos cómicos, pero sin infidelidad no había historia... pero los censores subestimaron la genialidad y la inteligencia de Billy Wilder y el poderoso impacto de Marilyn en la pantalla.

En 1954, fecha en la que comienza el rodaje, Monroe era el mayor símbolo sexual de américa y su boda con el jugador de béisbol Joe DiMaggio la convirtieron en carnaza para la prensa rosa, y a eso tenemos que sumarle que la Fox informaba a la prensa de todos los movimientos de la actriz, por ello, tanto la Comisión Hays como La Legión Católica de la Decencia vigilaban de cerca tanto el rodaje como a la que consideraban la mayor amenza contra la moralidad del país, Marilyn Monroe.



Aunque en la realidad el personaje de Marilyn era "la chica", tras los sucesivos tijeretazos de la censura, la Monroe fue el mayor reclamo de la película, y la estrella. Rodando en Nueva York, Marilyn sembraba el caos allá por donde pasaba y la famosísima escena de las faldas le harían pasar a la historia del cine con letras de oro. No puedo olvidarme del actor Tom Ewell, pues aunque Marilyn firme aquí una de sus interpretaciones más memorables y recordadas, él está realmente estupendo, maravilloso, grandioso... un perfecto comediante. Inmenso.




Una de las anécdotas del film la encontramos mientras rodaban la famosa escena de las faldas, que en un principio se rodó en exteriores (aunque al final y debido al ruido del gentío se terminaría rodando en los estudios de la Fox). Todo el que la veía silbaba y la protagonista se desconcentraba y no daba pie con bola con el texto, y por otro lado, Joe DiMaggio se ponía cada vez más nervioso, pues no estaba dispuesto a que todo el mundo viera de tal forma a su esposa (y eso que para rodarla ella se puso dos bragas). Marilyn se reía y se divertía ante tal revuelo, su esposo, cada vez se tornaba más furioso y humillado... y se dice incluso que ese momento fue el punto de inflexión de su matrimonio, pues dejaba patente que ella era la estrella y él era "señor de". En dos semanas su matrimonio acabó.



Cuarenta tomas fueron necesarias para realizar uno de los más famosos e inolvidables fotogramas de la historia del cine.



En la realidad, la falda se levantó hasta la cabeza, en la película no se ve más allá de las rodillas.



"Ya ves, eso es lo único que ven en mí." Marilyn Monroe a Eli Wallach cuando vio la silueta publicitaria de 16 metros de Times Square y que únicamente mostraba "la escena."





A Wilder le preocupaba y frustraba la situación de Marilyn, pues el estrellato no había frenado sus conductas autodestructivas, y más cuando en esos momentos pasaba por una profunda depresión que casi le impedía memorizar los diálogos, a pesar de lo radiante que resulta en el film, eso fue precisamente lo que compensó tantos retrasos y repeticiones.



"Da igual lo que sufrieras intentando arrancarle los diáologos como si fueras un dentista... cuando los decía parecían realmente espontáneos. Te encantaba, y eso es lo que ha perdurado" Billy Wilder.




Hasta la próxima entrada corazones.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Strike a pose. Vogue, vogue, vogue.



Desde los inicios del Séptimo Arte, las estrellas de cine han constituido una de las mayores fuentes de influencia en los cánones de estética y moda. Con ellas aprendimos a vestirnos, a peinarnos, a sonreír, a posar, a fumar... y a enamorarnos de cualquiera de los muchos tipos de belleza exportados durante décadas desde la gran pantalla.

En la imagen, Audrey Hepburn en la película de Billy Wilder Sabrina, ¿no os recuerda este maravilloso vestido a otro visto no hace mucho?






Exacto, el vestido de Balmain que Penélope Cruz (la nueva musa de la elegancia y el glamour en Hollywood) lució en la gala de los Oscars hace dos años. Personalmente prefiero este vestido al de Audrey, porque, permítanme la licencia, la única palabra para describirlo es orgásmico.


Gloria Swanson, con un maravilloso vestido de escote atelier. Ella fue una de las actrices más estilosas, sobre todo, en los años 20.


"Para la década de los 30, ya Hollywood estaba tan profundamente envuelto en la promoción de modas, complementos y cosméticos, que se había convertido en la mayor influencia de estética femenina del mundo. Las fans copiaban los estilos de vestido y maquillaje de sus estrellas favoritas, bien de las fotografías de las revistas, o bien directamente de las películas." (Richard Maltby e Ian Craven, Hollywood Cinema).


Audrey Hepburn recogiendo su Oscar por Vacaciones en Roma. Este Givenchy, es considerado por muchos el mejor vestido que ha pisado una alfombra roja.


El texto anterior define a la perfección el poder y la influencia que siempre han caracterizado a la meca del cine a la hora de imponer sus cánones de belleza y moda a los espectadores de todo el mundo.
La lista de ejemplos es numerosísima y conocidísima: el peinado de Verónica Lake en los años 40; la moda Bonnie tras el estreno en 1967 de la película Bonnie&Clyde; el corte de pelo a lo garçon de Mia Farrow en La semilla del diablo (1968); y las camisas amplias y chalecos de Diane Keaton en Annie Hall (1976). Los varones también han dejado huella: el estilo de "chico malo" de James Dean en Rebelde sin causa; o Clark Gable, que hizo bajar la venta de camisetas en Estados Unidos cuando mostró su pecho desnudo en Sucedió una noche, y Marlon Brando, que provocó el efecto contrario cuando embutió en una de ellas sus perfectos músculos en Un tranvía llamado deseo.

Esta influencia no deja de ser curiosa si tenemos en cuenta que surgió, en cierta manera, contra corriente. Porque en su inicio, las actrices y actores de cine no tenían "nombre": cuando los primeros productores comenzaron a crear cintas en serie destinadas al consumo masivo, no consideraron necesario incluir en ellas los nombres de los protagonistas. A fin de cuentas, la de actor era una profesión desprestigiada, y los intérpretes de cine, perfectos desconocidos a sueldo de cada estudio a los que, llegado su caso, se podía despedir o sustituir sin problemas.
O eso es lo que creían.


(Nicole Kidman, de Gucci, recogiendo su Oscar por su interpretación en Las horas)


Los magnates no habían previsto que el público comenzara a fijarse en determinados actores y actrices y a escribirles cartas de admiración, que llegaban a los estudios dirigidas a "el mayordomo con bigote o la chica rubia de pelo rizado" según recordaba William Goldman. "En 1910, la actriz más popular de América era conocida como La chica de la Biograph... la Biograph era la compañía con la que la chica tenía contrato". Pero ese mismo año, Carl Laemmle, dueño de IMP (más tarde Universal) se llevó a esa chica a su estudio con un contrato muy jugoso y se encargó de publicitar su nombre por todo el país: Florence Lawrence, acababa de nacer la primera estrella del cine.



Sin embargo, la estrategia de Laemmle no habría surtido efecto sin la ayuda de la invención del primer plano , que agigantaba el rostro de los actores hasta convertirlos en una presencia que apabullaba el patio de butacas.
Según explica Roman Gubern: "el primer plano, al magnificar la presencia de los intérpretes, permitió al público reconocer y familiarizarse con los actores y actrices más fotogénicos y atractivos, y no tardó en aparecer un fenómeno de identificación emocional y su consiguiente culto colectivo."


Primer plano de Marlon Brando (sin palabras...)


Al hablar del atractivo de las estrellas, se tiende a uniformizar como si todos ellos respondieran al mismo arquetipo físico. Algo de eso hubo, pues en la época clásica, los estudios procuraban tener en nómina a todos los posibles registros de un reparto y siempre intentando "clonar" la imagen de la estrella más taquillera en cada campo. Cuando los intérpretes se independizaron y pasaron a estar disponibles para cualquier productora, la personalidad de cada uno comenzó a valorarse más que el estereotipo estético al que pertenecían.


Claudette Colbert en Cleopatra (1934), espectacular.


Así y todo, la variedad estuvo presente desde el principio, y sin duda alguna, Mae West tiene un lugar destacado, pues irrumpiría personificando como nadie el prototipo de provocadora, con unos guiones y una actitud pública cuidadosamente seleccionados para escandalizar.


Mae west, con un vestido con transparencias.


Todos los arquetipos y categorías (o estereotipos) han ido conociendo, relevo tras relevo, nuevas caras y formas de actuar, sin que sus principio básicos se hayan alterado excesivamente.


Montgomery Clift, ¿se puede ser más guapo?


PROTOTIPOS DE BELLEZA MADE IN HOLLYWOOD.

1º La vecina de al lado.

Arquetipo iniciado por Mary Pickford, la llamada novia de américa (la primera, la original, no Julia Roberts), en su día, la estrella más popular de Hollywood. La belleza de sus integrantes se basa en una sencillez que propicia su proximidad con el espectador.
Algunos ejemplos son:

Mary Pickford.


Audrey Hepburn.



Jean Arthur


Ingrid Bergman.


Carole Lombard.


Jennifer Aniston.



En la sección masculina, Montgomery Clift.




Aunque si vemos las siguientes fotos, bien podríamos pensar que pertenece al prototipo número dos.





2º El macho.

El atractivo masculino en su vertiente más animal ha sido siempre su carta de presentación desde que Clark Gable empezó a imponerlo. La testosterona exhibida a través del vigor físico y el sudor era característica común, y los papeles de deportistas o aventureros les venían como anillo al dedo.

Clark Gable.


Steve McQueen.


John Wayne.


William Holden.


Burt Lancaster.



3º El galán clásico.

Un tipo que no ha sobrevivido hasta nuestros días, salvo quizá, como caricatura. Y es que el bigotito, el pelo engominado y el traje cruzado eran emblemas de una época anclada en el pasado casi desde el principio. Sus representantes eran caballeros de la alta sociedad y de buenas formas, y allí quedaban presos en un encasillamiento de difícil evolución.

Errol Flyn.


John Gilbert.


Tyrone Power.



Gary Cooper.



4º El galán tradicional.

Presente en todas las épocas del cine, es el arquetipo más firme y al mismo tiempo, más cambiante. El monopolio anglosajón ha ido perdiendo aquí terreno.

Rodolfo Valentino.


Cary Grant.


Rock Hudson.


Paul Newman.



Robert Taylor.



5º La bomba sexual. La mujer ardiente.

Erotismo puro y duro, no sólo reconocido sino esplotado por la industria del cine, que intentó potenciar el magnetismo sexual de estas actrices hasta los límites de lo permisible. Solían destacar por algún rasgo físico, como las curvas de Marilyn o la cabellera roja de Rita Hayworth, y frecuentemente interpretaban a mujeres provocadoras , al borde de la moralidad, llegando a eclipsar a sus coprotagonistas masculinos.
La palabra ardiente no tiene por qué significar sexo: es su temperamento fogoso lo que las caracteriza.

Rita Hayworth.



Ava Gardner.


Marilyn Monroe.


Sofía Loren.


Kim Basinger.


Penélope Cruz.



6º El "feo" interesante.

Este prototipo se da cuando comenzaron a ocupar primeros papeles actores cuyo físico no se corresponde con el atractivo al uso. Conquistaron la pantalla gracias a unos rasgos muy particulares que les conferían una personalidad única.


Orson Welles.


James Stewart.


Robert de Niro.


Al Pacino.


Dustin Hoffman.


Jack Nicholson.



7º El rebelde.

Su clave es mantener una imagen de inconformista, tanto dentro como fuera de la pantalla. Camisetas sucias, rostros sin afeitar y una permanente actitud antisistema, fueron el arma con los que James Dean o Marlon Brando deslumbraron al público.







8º La mujer de hielo.

La mujer aparentemente fría, que esconde una sensualidad desaforada tras sus facciones de porcelana; cuanto más enigmática, más fascinaba al público.

Greta Garbo.


Grace Kelly.


Catherine Deneuve.


9º La mujer fatal.

La perdición de los hombres tiene nombre de mujer, pues para ellas los varones no eran más que simples muñecos con los que jugar antes de arrastrarles al suicidio, la cárcel o la ruina... en definitiva, papeles femeninos que de ningún modo puede acabar con final feliz.

Marlene Dietrich.


Lana Turner.




10º El canalla.

Con ellos no se está seguro. Eso es lo que les hace tan interesantes. Chulería, sonrisa de medio lado y todos los indicios de un pasado poco recomendable, a años luz de lo políticamente correcto. También podemos llamarlos antihéroes (sobre todo en el caso de Mitchum).

Robert Mitchum.


Kirk Douglas.



Pequeño apunte sobre el glamour.
Al igual que la belleza, el galmour no es uniforme, hay distintas clases. Y el cine nos las muestra a la perfección: desde el físico y el estilismo perfectamente estudiado, donde encontramos a Marlene Dietrich, que además, sabía esconder muy bien sus defectos y realzar aún mejor sus virtudes (aquí también podemos incluir a Grace Kelly); pasamos a Greta Garbo, de aspecto lánguido, cansado y andares desgarbados; y Audrey hepburn, que encarna la sencillez, la naturalidad.

Hace poco, determinadas personalidades del mundo de la moda (diseñadores, cool-hanters, estilistas y periodistas) hicieron un ranking sobre la influencia de las famosas en el mundo de la moda: en los años 20, Gloria Swanson; en los 30 y los 40, Marlene Dietrich; en los 50, Audrey, en los 60 Grace Kelly; en los 70 Jaqueline Kennedy (Brigitte Bardot estaría presente en los dos décadas); en los 80 Madonna; y los 90, es la década de las tops (Naomi Campbell, Claudia Shiffer Linda Evangelista, Eva Herzigova, etc.)


Audrey hepburn dando un paseo en bici con su mascota.


Grace Kelly el día de su boda, momento en el que pasó a convertirse en princesa.


Marlene Dietrich, cuando su hija la hizo abuela, la prensa de la época le puso el apelativo de la abuela más glamourosa del mundo. El español Cristóbal Balenciaga dijo que estaba orgullso de ser uno de los modistos favoritos de la actriz.


Greta Garbo. ¿Qué puedo decir de ella que no haya dicho ya?

Fotos curiosas.


Audrey Hepburn y Grace Kelly en el backstage de la gala de los Oscars, ¿es posible que haya más glamour en un espacio tan pequeño?


Marilyn Monroe caracterizada de Marlene Dietrich en la película que la catapultó a la fama El Ángel Azul (1930). Aunque en realidad, el ídolo de la Monroe siempre fue Jean Harlow.



Jean Harlow.


En la foto de abajo, y para despedirme, os dejo a Bette Davis, Marlon Brando y Grace Kelly en los Oscars de 1954.



Hasta la próxima entrada corazones.