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miércoles, 29 de febrero de 2012

¿Quién teme a Virginia Woolf? (Who's afraid of Virginia Woolf?, 1966)



Había una vez un director desconocido de 34 años, Mike Nichols, y dos actores que se creían inapropiados para desempeñar los roles principales (Elizabeth Taylor y Richard Burton), una película muy atrevida y emocionalmente violenta que podría no haber conectado con los espectadores, y que sin embargo fue la triunfadora del año en taquilla y en la gala de los Premios de la Academia.




George (Richard Burton) y Martha (Elizabeth Taylor) son una pareja autodestructiva que se odia a muerte. Ambos sienten una predilección especial por las bebidas alcohólicas y conocen a la prefección los puntos flacos de su oponente. Él es profesor de historia y ella (una mujer frustrada, vulnerable y con muy mala uva) la hija del director del instituto donde él da sus clases.
Una noche, preparan una cena para dar la bienvenida a un nuevo profesor y su esposa, y como es natural, tanto George como Martha comenzarán a dar rienda suelta a su juego de insultos y degradaciones en el que acaban metiendo a la joven pareja. Pero lo peor está por llegar, y la verdad no tardará en salir a la luz...


La obra se estrenó en Brodway en octubre del 62 dirigida por Alan Schneider y escrita por Edward Albee. Una de las críticas que recibió fue: "Esta obra solo deberían verla mujeres con la mente sucia.", lo que contribuyó al inmediato éxito. Ganó 5 Tonys: producción, dirección, obra, actor y actriz.

Ante tal panorama, Jack Warner pensó inmediatamente en hacerse con los derechos de la obra, pero muchas voces le dijeron que no lo hiciera, pues era demasiado ácida para Hollywood, y si quería estrenarla allí debería deshacerse de todas las blasfemias y los diálogos abiertamente sexuales, y por tanto la película perdería "la gracia." Aún así, en el año 63, la Warner Brothers tenía los derechos de la obra para realizar la versión cinematográfica. Cuando llegó la hora de adaptar el guión la elección del estudio fue Ernest Lehman.

En un principio se pensó en Bette Davis y James Mason para los papeles principales. Al autor de la obra teatral le hubiese encantado que la protagonista hubiese sido "la reina de Hollywood" porque como él mismo dijo: "Me hubiese encantado ver a Bette Davis hacer de Bette Davis", además en la película de King Vidor Más allá del bosque, Bette dice la famosa frase de Martha "Menuda pocilga."
Seguidamente para el papel masculino se pensó en Henry Fonda, pero su agente rechazó el ofrecimiento sin pensarlo dos veces.

Ante tal lío, Ernest Lehman tommó las riendas y dijo que sería él y nadie más el encargado de elegir al reparto, al director y al equipo técnico.
Y él quería a Elizabeth Taylor, por lo que envío una copia del guión a su casa. la respuesta de la actriz fue: "No sé si podré hacerlo." Fue su marido, Richard Burton, quien le animó a aceptar el rol de Martha: "Es una gran obra. Debes aceptarlo." Por tanto los protagonistas ya estaban ,además las razones comerciales jugaron mucho a su favor: Burton y Taylor se peleaban y reconciliaban continuamente, se gritaban e insultaban, pero al instante se comían a besos... había pasión, que, por una parte era lo que requería la cinta, y por otra eran carnaza para la prensa del corazón.


¿Y el director? Pues señor y señora Burton desecharon a John Frankenheimer (que en un principio había sido el elegido) e impusieron a Mike Nichols, que conocieron en Brodway mientras él hacía Nichols y May y Burton actuaba en Camelot, el problema era que nunca había dirigido una película.

Con todos estos jaleos de trastienda, llegó el año 65 y por fin comenzó el rodaje.
Pero aún había una cuestión más ¿color o blanco y negro? El autor de la obra preguntó que por qué estaban rodando en b/n y desde producción se le respondió que "las películas serias se ruedan en blanco y negro". Además, el asunto no se prestaba al color, el b/n hacía parecer aún más temibles a sus personajes.


Todos sabían que Richard Burton tenía una personalidad muy, muy fuerte y temían que la sacara más allá del personaje, pero en última instancia él era el maestro de ceremonias del film; y por lo que respecta a Elizabeth Taylor, muchos la veían incapaz de sacar adelante a un personaje tan visceral y violento como Martha, pues aunque ya había demostrado que era algo más que una cara bonita en La gata sobre el tejado de zinc y Una mujer marcada , todavía era vista como una estrella salida de la política de estudios. Y calló todas las bocas.


La película estuvo nominada a 13 Oscars, resultando ganadora en 5 categorías: mejor actriz principal (Elizabeth Taylor), mejor actriz de reparto (Sandy Dennis), mejor fotografía en blanco y negro, mejor dirección de arte en blanco y negro y mejor diseño de vestuario para una película en blanco y negro. Las otras ocho categorías son: mejor película, mejor actor principal, mejor director, mejor actor de reparto, guión adaptado, montaje, sonido y banda sonora original.



La película ¿Quién teme a Virginia Woolf? clavó una estaca en el corazón de la censura norteamericana, y podemos añadir que puso la primera piedra en el camino hacia la liberalización de los códigos de producción de los estudios gracias a unos diálogos plagados de insultos, blasfemias y referencias sexuales y unas interpretaciones que han hecho historia.



P.D: No quisiera terminar mi entrada sin antes decir: MERYL STREEP... I LOVE YOU!!!

Hasta la próxima entrada corazones.

lunes, 31 de enero de 2011

La gata sobre el tejado de zinc (Cat on a hot tin roof, 1958)



"No vivimos juntos. Ocupamos el mismo espacio, nada más." Maggie (Elizabeth Taylor) a Brick (Paul Newman).



Nos encontramos ante la adaptación cinematográfica de la obra que le proporcionó a su autor su segundo premio Pulitzer La gata sobre el tejado de zinc caliente (al traducir el título al español la palabra caliente desapareció).
No es esta la primera ni la última vez que se lleva a la gran pantalla alguna de las obras de Tennessee Williams, otros ejemplos son De repente el último verano, Un tranvía llamado deseo o La rosa tatuada.

Podríamos resumir la cinta como una obra que trata sobre las frustraciones emocionales y sexuales, y también como un vívido retrato de la lealtad pasional.
Además, la pareja formada por Elizabeth Taylor y Paul Newman en esta película es una de las más memorables del cine: una combinación ardiente de belleza, pasión y talento. Pero no solo por eso, además porque esta película supuso para ambos un punto de inflexión en sus carreras.



- ¿Sabes cómo me encuentro? ¡Cómo una gata sobre un tejado de zinc recalentado por el Sol! Maggie (Elizabeth Taylor).
(...)
- ¿Cuál puede ser la victoria de una gata sobre un tejado de zinc caliente? Brick (Paul Newman).
- Continuar en él mientras lo resista. Maggie (Elizabeth Taylor).



La gata... se estrenó en Brodway bajo la dirección de Elia Kazan y con Barbara Bel Geddes y Ben Gazzara en los papeles principales (a señalar que Burl Ives interpretó el mismo papel tanto en el teatro como en el cine). La obra obtuvo los más importantes premios Tony del año y alcanzó las 700 representaciones. Sin embargo, Williams no quedó satisfecho del resultado, ya que la censura le había obligado a suavizar algunos aspectos de la obra, especialmente los relacionados con la implícita homosexualidad del marido (algo que también ocurrió en el cine), culpabilizado por el suicidio de su compañero de deportes.



La acción se desarrolla a lo largo de una tórrida noche de verano en la que los miembros de una adinerada familia sureña se han reunido con motivo del cumpleaños del patriarca (Burl Ives), que sufre sin saberlo un cáncer terminal. El hijo predilecto (Paul Newman), temporalmente accidentado, trata de ahogar en alcohol sus frustraciones, ante la desesperación de su esposa (Elizabeth Taylor), que no logra interesarle en la disputa por la herencia, que ante la posible muerte del padre, mantienen su esposa, el hijo primogénito y su ambiciosa mujer (Judith Anderson, Jack Carson y Madeleine Sherwood).



En febrero de 1958 comenzó el rodaje de La gata sobre el tejado de zinc , y los dos actores estaban en un momento crucial de sus vidas: la película adecuada podía lanzarles al estrellato, y la equivocada, hundirlos en el fango.

Elizabeth Taylor tenía 26 años, y llevaba 15 en la escena, por lo que fue madurando, puede decirse, a medida que lo hacían los personajes que interpretaba, a pesar de que la mayoría de ellos apenas le dejaban demostrar todo su potencial... así, todos los críticos comenzaron a preguntarse cuál sería el rumbo de su carrera justo en este momento, y es que la Taylor no llamaba la atención únicamente por sus interpretaciones, sino también por su belleza y agitada vida personal.
Por otro lado, Paul Newman llevaba cuatro años de carrera cinematográfica cuando le llegó este papel. Naturalmente el estudio le contrató porque querían un nuevo "Brando", de hecho así es como lo anuciaron. Él fue uno de los grandes actores de la década junto al ya mencionado Marlon Brando, además de Montgomery Clift y James Dean (aunque éste ya había muerto), pero Newman era una tortuga entre liebres, y esta película supuso el cambio: a partir de ahora los papeles que interpretaría tendrían otro fondo diferente.



Así pues en 1958, ambos estaban dispuestos a situarse en lo más alto del star system de la época, solo necesitaban el medio adecuado, y ese era La gata sobre el tejado de zinc.

Maggie, la provocadora, y Brick, el problemático, son el tipo de papeles con los que los actores sueñan.

A Newman, el inquietante y complicado Brick le daría la oportunidad de deshacerse de esos paples de chico bien parecido en los que había comenzado a estancarse, aunque en parte ese problema se debía a esa belleza hipnótica y antinatural que poseía.Para prepararse el personaje buceó en su propia vida: su personaje en el film es un hombre con un deseo enorme que es tener una buena relación con su padre, algo que también Newman deseó en la vida real.

A pesar de que la película estaba predestinada a convertirse en un exitazo de taquilla gracias al renombre y las electrizantes interpretaciones de sus protagonistas, hubo un hecho que sobrecogió al set de rodaje, en especial a Elizabeth Taylor: su tercer marido, murió en un accidente de avioneta, pero el rodaje no cesó. La actriz se tomó casi un mes de descanso, pero la MGM no le pagó los días que no trabajó, por lo que tuvo que volver a rodar.





A partir de aquí sus carreras triunfaron como la Coca-Cola: Taylor demostró que, además de ser joven y bella, podía dar vida a papeles diferentes y muy difíciles; para Paul Newman, fue su talimán y la fuerza que le empujaría a luchar por mejores papeles.



Curiosidades y detalles:

- En un principio se iba a rodar en blanco y negro, pero finalmente se decantaron por el color porque ver los hermosos ojos violeta de Elizabeth Taylor y los profundos ojos azules de Paul Newman era más que aliciente para ir a ver la película.

- La película se estrenó en septiembre del 58, y se convirtió en la sensación de la temporada de forma inmediata: 10 millones de recaudación en taquilla.

- Estuvo nominada a 6 premios Oscars: mejor película, mejor director, mejor guión adaptado, mejor actriz, mejor actor y mejor fotografía.


Hasta la próxima entrada corazones.

sábado, 9 de octubre de 2010

James Dean y su última película: Gigante (Giant, 1956)



Un 30 de septiembre de 1955, hace 55 años, moría el que estaba llamado a convertirse en el nuevo Rey de Hollywood, y con motivo de este reciente aniversario, os hablaré hoy de este "rebelde sin causa."
Tres películas le bastaron para encandilar a todo un país; a toda una industria, que buscaba nuevas caras; así como a una nueva generación de norteamericanos que también buscaba otros ídolos, diferentes a los de sus padres. Sin embargo, un fatal accidente de tráfico truncó su vida.

Atormentado como los personajes a los que puso rostro en la gran pantalla, a día de hoy es uno de los iconos más representativos y una de las leyendas más grandes del cine.

James Byron Dean nació en Marion (Indiana) un 8 de febrero de 1931, año en el que, por ejemplo, se estrenaron Luces de ciudad, primera película sonora de Chaplin o Mata Hari, protagonizada por Greta Garbo.

Desde su adolescencia sintió la llamada de la interpretación y comenzó actuando en pequeñas obras teatrales por varios pueblos hasta que consiguió papeles muy pequeños para la televisión, e incluso participó en un anuncio de Pepsi. Pero su suerte cambiaría en 1951, cuando deja los Ángeles para trasladarse a Nueva York para estudiar interpretación en el prestigioso Actor's Studio.
Una vez allí, actúa en Brodway y en el circuito Off Brodway, y tras participar en unas cuantas películas, en algunas incluso como figurante o extra (a veces "no acreditado") Elia Kazan se fijó en él para protagonizar su primera película, que además le valió su primera nominación al Oscar, Al este del Edén.

Después vendrían Rebelde sin causa, su película más emblemática y recordada y sin duda alguna, por la que ha pasado a la historia. Tras ella la que hoy nos ocupa en este blog, Gigante. Tres "peliculones" y tres "taquillazos" como tres soles.

Trece días antes de morir, compró un Porsche al que pondría el nombre de "Pequeño bastardo", y unos días después rodó un anuncio para la televisión en el cual advertía a los jóvenes sobre los peligros de la combinación coche-velocidad.
Este spot publicitario puede verse en una edición en DVD de la película Rebelde sin causa y en él dice una frase que reza más o menos así: "Cuidado con la velocidad de su coche, porque la vida que pueden salvar sea la mía."



El magnetismo y sex-appeal de James Dean ha sobrevivido al paso del tiempo manteniéndose prácticamente intacto y convertiéndose en todo un referente para las nuevas generaciones de actores y aficionados al cine.



La verdad es que una película con semejante título corría el riesgo de quedarse en lo contrario... pero nada más lejos de la realidad, la película es una auténtica obra "titánica."



Nos encontramos ante un drama dirigido por George Stevens y con un guión adaptado por Fred Guiol e Iván Moffat a partir de la novela de Edna Ferber. Uno de los puntos fuertes de la película es que se trata de la última interpretación de James Dean antes de su muerte y que le valió su segunda nominación a los premios Oscars.
En el año 2005 la película fue seleccionada para su conservación en el National Film Registry en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos por ser "cultural, histórica y estéticamente significativa."



Bick Benedict (Rock Hudson) es el jefe de una hacienda ganadera texana, y acude a Maryland a comprar un pura sangre semental, propiedad de Leslie (Elizabeth Taylor). Allí se relaciona con la alta sociedad de la zona y hablan sobre las diferencias entre los paisajes y estilos de vida entre el norte y el sur del país, y poco a poco , y a pesar de las "rifi-rafes" iniciales, Bick y Leslie terminan enamorándose y casándose, por lo que se trasladan a vivir a Texas.
Las diferencias entre las costumbres de ambas zonas del país, y el comportamiento de la hermana de Bick, Luz (Mercedes McCambridge), hacen que la situación se torne insostenible.
Mientras todo esto sucede, aparece en escena Jett (James Dean) que trabaja para la hacienda, pero los desencuentros con su jefe son constantes por lo que le despide, sin embargo es contratado nuevamente por Luz. La relación entre ambos es tan estrecha, que cuando ésta muere le lega un terreno en el cual descubre petróleo, ahora él también es rico y podrá tejer su venganza contra Bick... un odio que se extenderá a lo largo de las sucesivas generaciones Benedict.



La película, muy extensa y con gran empleo de los escenarios naturales como catalizador tonal, mantiene un ritmo adecuado en sus dos primeras horas, acelerando la sucesión de los hechos a partir de la última hora, lo que hace que el drama y la emoción estén a flor de piel.

El film es un reflejo de cómo la industria del petróleo transforma la economía de la zona. Además, ahonda en temas tan diversos como "los nuevos ricos", la segregación racial y el clasismo.



Gigante se estrenó en noviembre de 1956 en Nueva York con un despliegue "galáctico" de estrellas y artistas del mundo de la música, el cine y el teatro, de hecho fue retransmitida en directo por todas las televisiones de "la gran manzana."
Fue la película más taquillera de la Warner Brothers hasta que estrenaron Superman.



El reparto inicial iba a ser muy diferente de éste: en un principio se pensó en William Holden para el papel de Bick, pero el estudio impuso a Rock Hudson. Una vez hubo firmado el contrato le dieron a elegir a quien prefería como compañera femenina, si a Grace kelly o a Elizabeth Taylor. Finalmente se decantó por su íntima amiga.
Respecto al papel de Jett, George Steven vió en Alan Ladd el cándidato ideal, pero su esposa se lo desaconsejó, por lo que se mandó llamar a James Dean.



El film estuvo nominado a 10 Oscars: mejor película, mejor director (única categoría en la que resultó vencedora), mejor actriz principal, mejor actor principal (tanto Hudson como Dean), mejor actriz de reparto, mejor guión adaptado, montaje, dirección artística en color, música y vestuario para una película a color.

Hasta la próxima entrada corazones.

sábado, 22 de mayo de 2010

Un lugar en el Sol (A place in the Sun, 1951)

Hola a todos de nuevo corazones, tras casi un mes de ausencia forzada, vuelvo con esta magnífica película. Antes de nada, me gustaría agradeceros a todos vuestros comentarios de mis entradas anteriores y a Bruja Truca agradecerle el que las publicara por mí. A todos, gracias.
El film de se trata de una maravillosa historia de amor, que aunque en principio su argumento parezca un tanto trasnochado (chica rica se enamora de chico pobre), cuando la estás viendo, comprendes que es algo más.
George Eastam (Montgomery Clift) es el sobrino de un fabricante de bañadores de mujer y es contratado por éste. Allí conoce a Alice (Shelley Winters), una compañera de trabajo con la que inicia una relación en secreto, pues las normas de la empresa establecen que los trabajadores no pueden mantener ningún tipo de relación amorosa e íntima entre ellos.
Poco tiempo después, George, es invitado a una fiesta donde conoce a Angela Vickers (Elizabeth Taylor), una joven de la alta sociedad y de la que queda totalmente enamorado. Pronto comienzan una relación y piensan en boda.
Sin embargo, Alice está ahí, y es más, embarazada. George únicamente piensa en deshacerse de ella, pues puede truncar sus planes de ascenso social y su boda con Angela (de la que está realmente enamorado). Tramará un plan, pero en el último momento se echa para atrás... ¿o puede que no?
La cinta está basada en una obra de Theodor Dresier, Una tragedia americana.
En su visita a Hollywood a comienzos de los años 30, el cineasta soviético Sergei Eisentein, se fijó en esta novela para hacer una adaptación cinematográfica. En el estudio no hizo mucha gracia esta idea, por lo que le preguntaron al director el por qué de esta decisión y qué pensaba él sobre el protagonista del libro y sus circunstancias. El soviético dijo tajantemente: la culpa de todas las desgracias de los personajes la tiene la sociedad y los valores del capitalismo. La respuesta del estudio fue aún más tajante, le despidieron.
Sin embargo, los derechos de la novela ya habían sido adquiridos, y en la Columbia no andaban como para ir derrochando el dinero, por lo que mandaron llamar a Josef von Sternberg. El alemán, sin su descubrimiento más preciado, Marlene Dietrich, y sin su habitual cinismo soterrado, confió el guión a Samuel Hoffenstein, en una ardua lucha con Dresier por adaptar el guión. El resultado fue Una tragedia humana, con Sylvia Sydney, Phillips Holmes y Frances Dee en los papeles principales.

Veinte años más tarde, George Stevens fue el encargado de darle otra vuelta al asunto.
Se entendió a la perfección con Michael Wilson y Harry Brown, responsables del guión, y eligió a quien él consideraba que era el mejor director de fotografía del momento, William Mellor.
Los papeles protagonistas fueron para la jovencísima y sin embargo veterana Elizabeth Taylor, el retraído, extraño y sensual Monty Clift, y Shelley Winters.
Cuando llegó el momento de rodar surgió un problema: la Paramount no quería que la actriz Anne Revere (en la película hace de madre de George) estuviesa en la película porque había sido incluida en la lista negra de actores simpatizantes del comunismo. Stevens la quería a toda costa, por lo que el estudio tuvo que replegarse.
Con 19 años recién cumplidos, la Taylor era ya una actriz reconocida y de prestigio, y además por esta época, acaparaba toda la atención de los medios de comunicación por su boda con uno de los herederos del magnate hotelero Hilton. Para Elizabeth, mostrarse enamorada de un hombre en pantalla era un colorario necesario para su vida al otro lado de las cámaras. Por todo ello, el papel de Angela Vickers la llenó de esperanzas y se dedicó a él con todas sus fuerzas, atenta a las indicaciones del director y aún más a las del protagonista masculino.
Y es que para Elizabeth Taylor el encuentro con Montgomery Clift (del que nunca había visto ninguna película) representó un hallazgo de oro. Clift, como ella misma confesó, "es el tipo de hombre que una mujer podría cuidar." Es decir, un hombre con todas sus características externas de masculinidad, pero con una sensibilidad especial que hacía de él, más que una posible pareja sexual, un compañero y confidente ideal, un amigo para toda la vida.

Hasta algunos años más tarde, Montogomery Clift no le confesó su homosexualidad, a pesar de que en el plató de Río Rojo tanto John Wayne como Walter Brennan le hicieron la vida imposible por su condición sexual, tanto es así que cuando a Montgomery Clift se le ofreció un papel en otra película en la que estaría acompañado de John Wayne, lo rechazó sin pensárselo dos veces.

Los directivos de los estudios, que sabían de la sexualidad de Monty Clift y de la estrecha amistad que le unía con la joven actriz, cada cierto tiempo lanzaban todo tipo de rumores sobre un posible romance entre ellos.

Para Clift, la Taylor también fue otro gran hallazgo, ella no le desafiaba, con ella no tenía que hacer alardes de masculinidad, era una amiga, una confidente, una alumna.


El encuentro entre la belleza y sensualidad de Elizabeth Taylor y la belleza dulce y melancólica de Montgomery Clift cambió los estandares del romance en el cine, de la expresión de un romanticismo, dramático y profundo que hacía ganar credibilidad y fuerza a los personajes en lugar de restársela.

La cosecha de 1951 estuvo definida por Un lugar en el Sol, Un americano en París y Un tranvía llamado deseo.
A place in the Sun ganó seis Oscars de los nueve a los que optaba: director, guión, montaje, banda sonora, fotografía en blanco y negro y vesturaio para una película en blanco y negro.
No resultó vencedora en las categorías de mejor actriz de reparto (Shelley Winters), mejor actor principal (Montgomery Clift) y mejor película, que ese año recayó sobre Un americano en París.

La frase más importante de la película es simplemente maravillosa y dice: Te quiero. Te quise desde el primer momento en que te vi. Te quise incluso antes de verte por primera vez.
Un beso y hasta la próxima entrada corazones.

lunes, 8 de marzo de 2010

Elizabeth y la simetría

¿Cómo se mide la belleza? ¿Existe algo más subjetivo de medir? Hay tantos gustos diferentes en cuánto a lo que es bello como personas.

Pero si existe un parámetro con el que se pueda medir la belleza, al parecer ese es el de la simetría.

De acuerdo con investigaciones, el atractivo humano es definido por la simetría facial, es decir, cuando el lado derecho y el izquierdo del rostro son iguales. Y, al parecer, después de varios estudios para determinar lo que hace a un rostro atractivo, los sujetos siempre señalan a los rostros más simétricos.

La belleza de lo simétrico no es nada nuevo. Por ejemplo, el David de Miguel Ángel, es totalmente simétrico y en su total simetría radica su belleza. Incluso se dice que si uno se fija bien en los ojos de ésta estatua verá que tan simétrico y perfecto quiso Miguel Ángel hacer a su David que lo hizo bizco.


En mi última publicación empecé lo que propongo que sea una lista de bellezas del cine clásico, que se irán publicando sin un orden preestablecido y de vez en cuando mezclándose con publicaciones diferentes, con una famosa foto de la actriz Lauren Bacall y recordé una noticia que vi hace algunos años y que, al no recordar donde la leí, explicaré yo misma.

En esta noticia se hablaba, como expliqué anteriormente, de que cuánto más simétrico fuese el rostro más bello era y, también, se exponían los resultados de un estudio que se había realizado sobre cuales eran los rostros, femenino y masculino, más simétricos y por ende más bellos de la historia del cine.

Y el resultado fue que la actriz con la cara más "simétricamente bella" es: Elizabeth Taylor.



Personalmente siempre me ha parecido que Liz Taylor era muy guapa, así que no sólo por ese estudio de la simetría, sino por qué personalmente creo que además de poseer una belleza insultante ha sido una maravillosa actriz, que me ganó cinéfilamente para siempre cuando, literalmente, se me pusieron los pelos de punta viéndo su entrada en Roma interpretando a Cleopatra en la pelicula del mismo nombre.


Y bueno, por si alguien le interesa quien era el actor con el rostro más simétrico del cine, es Tom Cruise.

Un saludo. Os dejo con una foto de Liz en color.