Alguien la presentó una vez diciendo que su nombre empieza muy suave y termina con un latigazo.
María Magadalene Dietrich nacio en Berlín, en 1901. Hija del teniente de policía Louis Erich Otto Dietrich, María Magdalene no padeció carencias económicas en su infancia, pero sí afectivas tras la muerte de su padre.
Educada por su madre, (y dos padrastros consecutivos) a partir de este momento, María Magdalene recibió por parte de su madre una férrea educación doméstica y cultural y por parte de su abuela unas buenas lecciones de seducción, que rentabilizaría muy bien en el futuro.
Aprendió a tocar el piano, la guitarra y fue una virtuosa del violín. Le encantaba leer, (no entendía como había gente que no leía libros) sobre todo poesía, y amaba el teatro.
Con esta inquietud artística, María Magadalene empezó a recibir clases de teatro y a frecuentar los famosos cabarets berlineses de los años 20 y, sobre todo, los clubes lesbicos, a los que asistía vestida con frac y pajarita. Era una mujer culta, joven, bisexual y no sentía la necesidad de esconder esto último.

Trabajó en una obra teatral cuyo nombre era Hermanas con Margot Lion, obra que escondía un fuerte trasfondo homosexual.
María Magdalene se quejó de que el vestuario fuese de color negro, así que pintó en su vestido y en el de su compañera una violetas. Las violetas eran una contraseña conocida; pues el poeta alemán Stefan Georg, y los que se inspiraban en él, habían adoptado el color lavanda como emblema del amor homosexual y las violetas como símbolo de expresión erótica.
En esta época mantenía una relación sentimental con otra actriz, Claire Waldoff.
Marlene envió violetas durante toda su vida a todas las mujeres que le gustaban, todos los días, hasta que éstas aceptaban estar con ella, o no. Las "no" eran muy pocas.

Marlene y Edith Piaf.
Tampoco le ocultó su bisexualidad ni su promiscuidad a su marido,
Rudolf Sieber.Se casó con él a los 22 años, apreciando su influencia en los estudios y los consejos que podía darle en, calidad de productor, para su carrera artística.
A las pocas semanas de la boda, Marlene empezó a cortejar a su compañera de reparto.
A partir de entonces, María Magdalene, que aún no se había cambiado el nombre, trabajó en varias obras teatrales sin importancia y peliculas sin relevancia. Pero una tarde de septiembre, en una representación teatral en la que actuaba Marlene,
Dos Corbatas, un espectador recorría los teatros de Berlín para buscar una actriz cantante que protagonizara su próxima película.
El director era
Josef Von Sternberg y Marlene no volvería a pisar un escenario jamás.
La primera pelicula de, ya con nombre artístico, Marlene Dietrich fue
El Ángel Azul.
Marlene en El Ángel Azul
El Ángel Azul fue la primera película del famoso tándem Von Sternberg - Dietrich y el pistoletazo de salida de una relación profesional perfecta y sentimental desastrosa.
Marlene aprendió muchísimas cosas de su mentor sobre iluminación y fotografía, así como varios trucos, que luego exigía aplicar en todas sus películas para que, por ejemplo, su nariz se viese más pequeña y sus pómulos más realzados.
Una anécdota respecto al descontento de Marlene con su nariz, que le parecía demasiado ancha. Le comentó el disgusto que tenía con su nariz a Sternberg, y éste cogío un lápiz plateado, le dibujo una linea vertical en su nariz y cuando la iluminó con un foco, la nariz de Marlene aparecía perfecta. Con trucos como este, Sternberg se ganó para siempre el respeto de Marlene.
A partir de entonces, Sternberg y Dietrich empezaron a crear, puede que sin darse cuenta, el mito de mujer fatal de Marlene con su personaje en El Ángel Azul, Lola Lola.
A ésta pelicula siguieron Marruecos, Fatalidad, El expreso de Shangai y La Venus Rubia. Todas con el mismo director.
Marlene no quería rodar una pelicula con otro director que no fuese Sternberg, pero éste y los ejecutivos de los estudios pensaban que sería mejor para la carrera de ambos que trabajasen por separado.
Marlene apreciabaprofesionalmente a Sternberg y Sternberg estaba locamente enamorado de Marlene y no podía soportar que mantuviera relaciones sexuales con él y con toda la plantilla de las peliculas que hacían juntos.
Para entonces, su matrimonio con Rudolf sólo era una empresa de ganancias para ambos y, aunque seguían casados, cada uno hacía su vida particular pero seguían siendo amigos (tan amigos que Rudolf y Marlene compartieron a la nueva pareja de Rudlof, Tamara) y, además, tenían una hija en común, María, que vivía en Hollywood con Marlene.

Marlene con su hija María
Marlene aparecía perfecta en las peliculas de Sternberg. Sólo había un problema, aparecía tan perfecta que casi no gesticulaba. Marlene aparece, según una crítica de la época, con los mismos gestos de un catatónico. Los críticos de cine no la apreciaban pero parece que el público sí. Se decía de ella que era "la nueva
Garbo".
A estos papeles le siguieron otros casi en la misma tónica de falta de expresión y registro. Marlene y los que la rodeaban se dieron cuenta de que el estilo de actriz misteriosa a lo Garbo ya no estaba tan de moda como antes. Y tras una serie de peliculas desastrosas y la sombra de la decadencia sobre su carrera le llegó el papel de Frenchy, una cantante de saloon, para la pelicula
Arizona, con
Jimmy Stewart como compañero de reparto.

Marlene en Arizona.
Los críticos quedaron relativamente encantados con Arizona. Marlene no sólo gesticulaba, respiraba y se reía "como una persona" escribió alguien, sino que, además, se "liaba" a puñetazo limpio con su compañera de reparto. Alguién escribió con malicia que "al fin se mueve más que un cuadro del Louvre".
Los que no estaban tan encantados eran los técnicos de la pelicula, a los que Marlene decía como tenían que hacer para que ella saliera perfecta. La obsesión de la eterna juventud la persiguió hasta el final de sus días. Hartó tanto a algunos directores que en la bigrafía aparecen frases tales como "como mujer era estupenda pero como actriz era un castigo de Dios" o "era una bruja" o "era la más zorra de todas".
No sé si como mujer era estupenda pero seguro que como fiel no la calififcarían sus numerosos amantes. Todos y todas querían la exclusividad de Marlene, pero ella no quería pertenecer a nadie. En una época llegó a mantener relaciones con ocho personas diferentes, una persona cada día (según le recomendara su astrólogo) y estas ocho personas llegaron a acompañarla a un estreno en amor y compañía. Entre ellas estaban su marido y Mercedes de Acosta, poetisa, ex pareja de Greta Garbo.
Respecto a la leyenda de si Marlene estuvo con la Garbo, según este libro no. Se vieron une vez, a petición de Marlene que pidió a un amigo común que se la presentasen. Y la cosa fue más o menos así: se la presentaron, Marlene le dijo que era una diosa y halagos por el estilo. Greta se sintió más incómoda que un mono en una maleta y, haciendo gala de su fama de antisocial, salió por patas en cuánto pudo después de la cena y no se volvieron a ver.
A Arizona le siguió Siete Pecadores, con John Wayne.

Marlene con John Wayne en Siete Pecadores
Marlene tuvo que dar el visto bueno a su compañero de reparto. Cuando vio a Wayne dijo al director "cómpramelo" y así empezaron una pelicula y una relación de encuentros sexuales casuales que duraría tres años.
Para entonces, Marlene ya se había nacionalizado estadounidense y no escondía la vergüenza que sentía por Alemania y por Hitler. Nunca aceptó las peticiones del dictador de que su estrella volviese a su país de origen, lo que levantó la animadversión de los alemanas contra su ex-conpatriota. El apoyo prestado por Marlene a las tropas estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial no ayudó a que los alemanes le tomaran, precisamente, afecto.
Sin dudarlo, Marlene se fue al frente a entretener a las tropas con un espectáculo ambulante. Fue puesta bajo la tutela de los mejores generales, el general Patton y el general Gavin, pues sólo la providencia si es que existe, sabría lo que le habrían hecho sus ex compatriotas alemanes si la hubiesen capturado. Como podreis suponer, Marlene puso a los generales bajo su propia tutela sexual, a los generales y a quienes no eran generales, también.
La mujer de Gavin tras separarse de su marido declaró que podía luchar contra otras mujeres pero no contra Marlene Dietrich.

Marlene con las tropas durante la Segunda Guerra Mundial
Volvío del frente para realizar más papeles menores, no muy conocidos por el gran público.
Y es entonces cuando llega la parte que a mi más me gusta de ella y que a ella menos le gustaba, la madurez.
Fue en la madurez donde realizó grandes interpretaciones con directores como Hitchcock, (Pánico en la escena) Billy Wilder, (Berlín Occidente y Testigo de Cargo) Fritz Lang, (Encubridora) u Orson Wells (Sed de mal).

Marlene y Tyron Power en Testigo de Cargo.
Billy Wilder decía que era "una profesional de los pies a la cabeza", contrariamente a lo que habían dicho hasta ahora los directores que habían trabajado con ella y Hitchcock utilizó su ironía al referirse a ella y dijo que llegó y simplemente lo hizo todo.

Con Jane Wyman en Pánico en la Escena.
Pero, aunque hizo sus mejores papeles en la madurez, el technicolor no le sentó muy bien. De repente se veían más sus imperfecciones en su "perfecto" rostro y es que los velos de Von Sternberg ya no les sacaban las castañas del fuego.
Una vez le dijo a un fotógrafo "ya no haces fotos como las de antes". A lo que el fotógrafo contestó "Marlene, es que soy catorce años más viejo". Como fotógrafo no sé, pero como diplomático, era fantástico.
No se sabe muy bien si el cine se aburrió de ella o ella del cine. Pero lo cierto es que en los años cincuenta el estilo sobrio de actrices como Greta Garbo o Marlene Dietrich cedió el paso al estilo exuberante de actrices como
Marilyn Monroe.Su última pelicula reseñable fue
Vencedores o Vencidos de
Stanley Kramer.Del cabaret y el teatro al cine y del cine a la canción. Marlene Dietrich pasó sus últimos años profesionales como cantante en Las Vegas y haciendo giras internacionales.
Cosechó grandes éxitos sin una buena voz. Los espectadores querían ver al mito viviente. Como cantase, les daba igual. Aunque se dice que pagaba a gente para que la vitorearan a la entrada del espéctaculo y cuando acababa la función para así darse publicidad.
No fue ésta una buena época para Marlene en el terreno profesional ni personal. Tras pasar toda la vida de amante en amante llegaba la vejez y se sentía muy sola. Su último amante masculino fue el compositor
Burt Bacharach, que acabó dejándola y se casó con otra actriz. Bacharach se llevó consigo el "amor" y su intuición artística.
En sus últimos años, obsesionada con la decadencia física, se sometió a varias operaciones de cirugía estética y huía de los fotografos y entrevistadores.
Su última aparición en la gran pantalla fue en 1979 en la pelicula
Gigolo junto a
David Bowie.
Marlene en Gigolo
Dicen que fue consumida por su propia leyenda, que se tomó a si misma como un producto y que cuando el producto "ya no servía" se recluyó en su casa parisina obsesionada con que la fotografiarían en su vejez, como a la Garbo.
Tristemente, Marlene terminó sus dias muy sola, alcohólica y deprimida. Según su cuidador personal, se levantaba a las 8 de la mañana y se mantenía sobría hasta las 10... de la mañana. Este dejó su trabajo porque no soportaba ver como Marlene se autodestruía.
Murió en 1992, a los 91 años.
Su hija,
María Riva (apellido de su marido) realizó unas memorias en las que declaró que la gran tragedia de su madre había sido no amar a nadie.
Personalmente, no entraré a juzgar moralmente la vida personal ni sexual de nadie, porque me dan asco los juicios moralistas y porque me da asco que me juzguen a mi y a mi vida. Y por eso, romperé una lanza en favor de la Dietrich y diré que a nadie le importa quien entra en mi cama o en la cama de quién entre yo. Pues eso, que cada uno haga de su culo un tambor y se lo toque quien quiera.
Respecto a sí fue una buena actriz o no, personalmente opino que fue una actriz de registro límitado, un tanto encasillada en el papel de femme fatale en sus inicios pero una actriz correcta en su madurez y, aunque es verdad que no está entre lo que yo considero mejores actrices de la historia del cine, su presencia, magnetismo y misterio hacen de ella alguien irrepetible y única.
Tengo la impresión de que a Marlene se la adora o se la odia, pero no deja indiferente a nadie. Y yo, desde luego, no la odio.
Grande la Dietrich.Le dedico esta entrada a
mi amigo Fran con todo el cariño del mundo.
