Imagen tomada de la red
Te recuerdo la última primavera,
cuando temblaron tiernos los tallos
y en tus pupilas hicieron nido
las primeras golondrinas.
Te vestías las noches de esperanza
anudando cabos a tu historia,
y faltaba tiempo en los relojes
para amarrarse a todos los sueños
que guiñaban un ojo por la calle.
Trenzada esta primavera
al ébano caliente de los barandales,
sólo queda unir las claves y aprender
a hilvanar cuentos en toallas
y tapizar con mensajes las paredes.
©Elisa Berna Martínez
9 comentarios:
¡tú, que tienes el sol entre tus manos
y nos lo das abierto
en un abrazo!
ylsolleb -hasta en la palabra clave hace sol!
una nana preciosa para el sol que madura!
flonsm
Quien podría olvidar una primavera como la de tu poema?
Es imposible.
Besos.
hola, gracias, has deshilvanado un sueño, donde encontrar alegrías suspendidas en el aire y atraparlas hilvanando y tapizando... que bonito.
un abrazo.
Felisa
siempre les queda corto el tiempo a los relojes cuando de placeres se trata. pareciera que ni los dueños del tiempo tuvieran suficiente en esas horas...
simplemente ternura a borbotones
un canto lleno de luz y vida
besitos de luz Elisa
Esta maldición mía de ver tanta luz desde los eternos callejones.
Pero huele a pan tostado. A baldosas recien enceradas.
Abrazos
SL
Una tierna madeja tejida a la sombra del amor. Abrazos.
Como siempre precioso el poema. Hay un tono de gravedad y de emociones en los versos que enamoran. Un abrazote
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