Parece que el río Tinto me dio para fotos curiosas, y finalizaré con esta, donde la escala de los elementos es bastante pequeña, pero bien podría engañar el punto de vista.
Otra foto más del río Tinto, esta vez bastante arriba en su curso, junto a Nerva. Hay poca agua, pero ya tiene su color rojizo característico. La elección de la foto es por la composición del curso del agua.
Por el tipo de agua que lleva el río Tinto, no suele quedar vegetación en su entorno, quedando paisajes como éste. El cauce ha quedado desértico y con unos colores curiosos, pero en el entorno sobreviven los bosques.
Repito el tema de ayer, con la diferencia de que en ese momento era agua en una mina inundada, y ahora sí que es propiamente en el río. Cogiendo el tren de la mina, que antiguamente la unía con Huelva, hace una parada en mitad del campo, al pie del río, donde se puede buscar un ángulo adecuado para una bonita imagen del agua rojiza.
El motivo del nombre del Río Tinto es obvio: sus aguas son de un color rojizo como el vino. Por lo visto, llevan una gran cantidad de metales que le proporcionan ese tono, y también le quita la vida (salvo alguna bacteria que consigue sobrevivir en condiciones muy extremas). Y no podía irme de allí sin mostrar en alguna foto el motivo del nombre del lugar.
Canon EOS 400D + Canon EF-S 18-55 mm f/3.5-5.6 II (hasta enero 2014) + Canon EF 75-300 mm f/4-5.6 III (junio 2007 - enero 2014) + Sigma 18-250 f:3.5-6.3 DC OS HSM (enero 2014 en adelante)
Canon Powershot A70 (julio 2003 - junio 2007)
Minolta X-370s + Minolta MD Zoom 35-70 mm f/3.5-4.8 + Cosina 100-300 mm f/5.6-6.7 (abril 1998 - julio 2003)